TEGUCIGALPA, 20 jul (Xinhua) -- El gobierno golpista
de Honduras, encabezado por Roberto Micheletti, expresó hoy su posición
"indeclinable" de rechazar el regreso al país centroamericano del
depuesto presidente Manuel Zelaya tras el golpe de Estado del 28 de
junio.
"Mi posición es indeclinable", afirmó Micheletti en
un encuentro con miembros de la sociedad civil en el Salón Francisco
Morazán de la Casa Presidencial, un día después del fracaso de la segunda
ronda de negociaciones en Costa Rica, donde aún se busca una salida a la
crisis política en Honduras.
Micheletti, empresario del transporte público,
consideró que el gobierno de facto ha sido "objeto de diferentes
presiones", pero afirmó que a pesar de ello seguirá sin aceptar "cualquier
imposición" extranjera.
Agregó que su régimen ha sido olvidado por "países
amigos", aunque no mencionó los nombres de ellos.
"Hemos sido intimidados desde el exterior. Nos han
abandonado algunos países que considerábamos amigos, ésa es la realidad",
dijo el mandatario golpista quien fungía como presidente del
Congreso.
"Vamos a continuar con las próximas elecciones
generales del 29 de noviembre", continuó Micheletti, quien reafirmó que
seguirá en el poder hasta el 27 de enero de 2010, para entregarlo a un
nuevo presidente que será elegido en unos comicios "transparentes".
"No puede regresar al poder quien rompió la
Constitución de la República no una, sino varias veces", dijo Micheletti
refiriéndose a Manuel Zelaya, quien se unió a la Alianza Bolivariana de
las Américas (ALBA), impulsada por el presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, y los países de izquierda de América Latina.
Zelaya fue destituido del poder y llevado a punta de
pistola a Costa Rica la madrugada del 28 de junio.
Este fue el primer pronunciamiento de Micheletti
desde que el domingo por la noche, en Costa Rica, el presidente Oscar
Arias pidió un plazo de 72 horas para resolver la crisis, al dar por
finalizado el diálogo en el que principalmente se proponía la
restitución de Zelaya.
En el acto público participaron miembros
del gabinete del gobierno de facto y sus seguidores, mientras que a menos
de siete kiómetros, en el Congreso Nacional, centenares de simpatizantes
de Zelaya se manifestaban pidiendo el retorno de su presidente.