QUITO, 20 jul (Xinhua) -- Ecuador defendió hoy la
legalidad de sus acciones frente a la petrolera francesa Perenco, que el
viernes abandonó las operaciones en el país por un litigio tributario, y
negó que haya expropiado los campos de donde la empresa extraía
21. 000 barriles de crudo diarios.
"Ha habido una información en todo sentido, apegada
al derecho y a la ley", dijo el canciller Fander Falconí a periodistas.
Más temprano, Francia había advertido que las
inversiones francesas en Ecuador podrían disminuir, a causa del diferendo
con la petrolera, según el portavoz adjunto de la cancillería Frederic
Desagneaux.
Falconí recordó que el ministro de Minas y
Petróleos, Germánico Pinto, "informó oportunamente" cuál iba a ser la
decisión del gobierno ecuatoriano.
El miércoles pasado, Pinto había tachado de ilegal
la suspensión de las operaciones por parte de Perenco, y anticipado
posibles acciones legales.
"El Estado se reserva todos los derechos para
iniciar las acciones legales correspondientes frente a posibles perjuicios
al país, como producto de esta decisión ilegal, unilateral y
arbitraria" , indicó entonces Pinto.
Los 342 empleados ecuatorianos de Perenco se negaron
el jueves a acatar una orden de la compañía de paralizar las operaciones
ante el embargo de su producción desde marzo, por lo que fueron
despedidos.
La empresa fue acusada de incumplir el pago de una
deuda de 327 millones de dólares en impuestos, derivados de una polémica
repartición de ganancias extraordinarias, según las autoridades.
El gerente de la estatal Petroamazonas, Wilson
Pástor, señaló que Perenco abandonó la operación, con lo que pretende
romper el contrato de manera unilateral.
"Desvirtúo radicalmente las afirmaciones (...) de
que nos hemos tomado los campos y expropiado a Perenco", manifestó Pástor,
mientras que Petroamazonas ofreció ayuda técnica y económica para
evitar una caída de la producción de los pozos de Perenco.
El mandatario ecuatoriano Rafael Correa aseguró el
fin de semana que la petrolera francesa Perenco "ordenó parar la
producción" de los campos que opera en la Amazonia de Ecuador, pero que
los trabajadores impidieron esa suspensión.
"Estos prepotentes de Perenco, que creen que (...)
van a tratarnos como colonia, amenazaron con parar la producción de
petróleo, de nuestro petróleo", relató el presidente en su informe
de los sábados.
Esa amenaza se dio "porque le estamos cobrando los
impuestos a las ganancias extraordinarias; nos deben como 300 millones de
dólares y le estamos incautando el petróleo", dijo.
Por eso "ordenaron parar la producción", a lo que
los trabajadores ecuatorianos de Perenco "dijeron nones (no): nosotros
somos ecuatorianos y aquí se sigue produciendo petróleo", añadió,
tras calificar esa actitud de los obreros como algo "inédito" que
"nunca antes había pasado" en el país.
La decisión de Perenco se dio como respuesta a un
proceso que Ecuador mantiene contra ella.
La petrolera no pagó una deuda equivalente a
unos 327 millones de dólares, derivada de la aplicación de la Ley 42,
que obliga a las operadoras privadas a entregar al Estado el 50 por ciento
de las ganancias extraordinarias obtenidas por la venta del
crudo ecuatoriano, debido a su alto precio.