TEGUCIGALPA, 20 jul (Xinhua) -- El plazo de 72 horas
que solicitó el presidente costarricense Oscar Arias, designado mediador
para buscar una salida al conflicto en Honduras, es poco esperanzador y
al parecer insuficiente para que la tranquilidad retorne a ese país.
Las posiciones se mantienen radicalizadas entre
ambas partes en conflicto, mientras que las protestas y plantones
pacíficos en las calles son constantes desde el golpe de Estado el 28 de
junio.
El presidente de facto en Honduras, Roberto
Micheletti, dijo que no aceptará presiones de nadie y que no dejará el
poder, no obstante anunció que permitirá la realización de comicios el 29
de noviembre para la elección de un nuevo gobernante.
Micheletti explicó que la comunidad internacional no
ha querido entender lo que pasa en Honduras, al señalar que se intentó
convocar a una consulta ilegal en el país para reformar la
Constitución.
"No tenemos petróleo ni dinero, pero tenemos una
enorme voluntad para sostener la situación de crisis en Honduras", dijo
Micheletti a los empresarios en casa de gobierno este lunes.
La comisión que representó a Micheletti en las
conversaciones de San José no están de acuerdo que el depuesto presidente
hondureño Manuel Zelaya retorne al poder, por el contrario, sostienen que
si regresa al país debe presentarse ante los juzgados.
La cita del fin de semana en Costa Rica sirvió para
calibrar las posiciones de ambas partes y reiterar lo que se suponía, la
conclusión de un diálogo sin acuerdos.
En un documento distribuido en San José, los
representantes de Micheletti mostraron estar de acuerdo con el regreso de
Zelaya a Honduras, "con las garantías necesarias para que pueda ejercer su
derecho al debido proceso ante los órganos jurisdiccionales
competentes del poder judicial" por los delitos de traición a la
patria.
Por su parte Zelaya declaró en una entrevista al
diario brasileño "Folha de Sao Paulo", que de llegar a Honduras insistirá
en realizar la consulta popular e instalar una asamblea constituyente, el
detonante para que se produjera el golpe de Estado el 28 de junio.
Frente a esta situación, dirigentes políticos y
sociales de Honduras consideran que las 72 horas que solicitó el mediador
Oscar Arias para solucionar el conflicto no cambiará el panorama.
La denominada Resistencia Popular Hondureña denunció
que aparatos represores han provocado cuatro asesinatos, 1.158 detenciones
ilegales, acoso y persecución a representantes del movimiento
social.
Entre tanto, 14 medios de comunicación, 14
periodistas y cuatro organizaciones sociales han sufrido atentados contra
la libertad de expresión.
Pese a esto, la Resistencia Popular Hondureña
convocó a una gran manifestación para el jueves y viernes, con la
finalidad de preparar el recibimiento de Zelaya.
El fracaso de la segunda ronda del diálogo entre los
delegados del depuesto mandatario y del nuevo gobernante Micheletti
dividió las opiniones de los hondureños, en torno a la efectividad de ese
mecanismo para poner fin al conflicto.
La vicecanciller del nuevo gobierno, Marta Alvarado,
descartó que en el país exista un ambiente de guerra civil, al reaccionar
a las palabras de Arias, quien manifestó su temor de que se desate una
confrontación y "un derramamiento de sangre que no merece el pueblo
hondureño", en caso de no lograr una salida en el diálogo.
El gobierno de Micheletti anunció sin embargo que
seguirá en el diálogo bajo la mediación de Arias, pese a la falta de
acuerdo.
La presidenta del Parlamento Centroamericano
(Parlacen), la hondureña Gloria Oquelí, dijo que los golpistas no son
liberales (el partido que está en el gobierno), por tanto pidió a la gente
seguir en la resistencia pacífica para decirle "a propios y extraños que
sólo de los hondureños dependen el futuro de Honduras".
El candidato presidencial independiente, Carlos H.
Reyes, dijo que "nadie desconoce que detrás de este golpe de Estado estaba
definitivamente buena parte del imperio norteamericano".
"Por eso los golpistas se siguen sintiendo fuertes,
la propuesta que hizo el presidente Oscar Arias contiene un primer punto
importante (restitución de Zelaya), pero los demás puntos son la
propuesta que ha venido manejando desde hace algunos días el
departamento de Estado de los Estados Unidos".
Desde la madrugada del 28 de junio pasado, día en
que se perpetró el golpe de Estado, la intranquilidad permanece en
Honduras.
Enfrentamientos entre policías, militares y
manifestantes que favorecen a Zelaya, dejaron un joven muerto el 5 de
junio mientras protestaba frente al aeropuerto Toncontín, Honduras, el día
que Zelaya intentó regresar en un avión del gobierno venezolano.
El fin de semana último, manifestantes de ambas
partes se enfrentaron a palos y piedras en Tocoa (Atlántico), en la
primera confrontación de ese tipo desde el inicio de la crisis.
Los maestros normalizaron completamente las clases
en todo el país, pero afirmaron que sólo asistirán tres días de la semana
y el resto lo dedicarán a participar en protestar para que Zelaya retorne
al poder.
El gobierno golpista se reunió este lunes en la Casa
Presidencial con empresarios, con representantes de la sociedad civil y
con representantes de derechos humanos en para informar que no cederán a
presiones y que seguirán gobernando.
También anunció la realización de un
diálogo convocado por el ex ministro de la Secretaría de Trabajo,
German Leitzelar, para lograr la tranquilidad interna, mantener bajos los
precios de los productos alimenticios y resistir la presión internacional en
los meses que faltan para que Micheletti entregue el poder el 27 de enero
de 2010.