LIMA, 20 jul (Xinhua) -- La Sala Penal
Especial (SPE) de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Perú condenó hoy a
siete años y seis meses de prisión al depuesto mandatario Alberto Fujimori
(1990-2000), por el delito de soborno.
El ex presidente fue encontrado culpable por el pago
irregular de 52,5 millones de nuevos soles (15 millones de dólares) a su
asesor y jefe virtual del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN),
Vladimiro Montesinos, durante su gobierno.
El tribunal también fijó un pago de reparación civil
a favor del Estado de tres millones de nuevos soles (un millón de
dólares).
Después de casi dos horas de lectura de los
fundamentos y sin hacer referencia a los antecedentes, la defensa del ex
mandatario apeló la sentencia al presentar un recurso de nulidad, sin
embargo la fiscalía expresó su conformidad, a pesar de que había
solicitado ocho años de prisión.
La cuarta y última audiencia de este proceso empezsó
el pasado lunes 13 de julio en una sala de de la Dirección Nacional de
Operaciones Especiales (Dinoes) de la Policía Nacional del Perú
(PNP) , a siete kilómetros al este de Lima.
Al comienzo de la audiencia el presidente del
tribunal, César San Martín, aclaró que en la emisión del fallo, tras
escuchar al Ministerio Público y a la defensa, no se guió por intereses
políticos.
"La sentencia jurídica no es política (...) no
existe ningún cálculo político a la decisión que se expide y se basa en
los hechos (...) Las valoraciones son de nuestra responsabilidad y están
encuendradas dentro de la Constitución del Estado y las leyes",
afirmó San Martín, previo a la lectura de los fundamentos y de la
sentencia.
Fujimori fue acusado por la fiscalía de peculado y
falsedad ideológica, para lo cual se solicitó una pena de ocho años de
prisión y un pago de dos millones de nuevos soles de reparación
civil (650.000 dólares).
El procurador del Estado había demandado una
reparación de 99 millones de dólares, incluidos los intereses devengados
desde septiembre de 2000, cunado se configuró el delito.
Al depuesto gobernante se le acusó de tomar fondos
del erario (peculado) y desviarlos (falsedad ideológica), supuestamente
destinados al Ministerio de Defensa para poner en marcha el
operativo "Soberanía", frente a presuntas incursiones de la
guerrilla colombiana de las FARC en territorio peruano, en la
frontera amazónica con Colombia.
Sin embargo, el dinero era para pagarle una
compensación por tiempo de servicios, a razón de 1,5 millones dólares por
cada año, a su entonces asesor.
El pago se realizó el 22 de septiembre de 2000, ocho
días antes de que saliera a la luz un primer video con imágenes de
corrupción, en la cual Montesinos virtualmente compraba a un legislador
opositor para integrarlo a la bancada fujimorista.
El pasado 13 de junio Fujimori, al inicio del
proceso, aceptó los hechos ilícitos, pero no la responsabilidad penal ni
tampoco el pago de la reparación civil, al argumentar que el adeudo fiscal
originado por el pago a Montesinos fue devuelto 42 días después al
erario.
El ex presidente se acogió también a la figura de la
conclusión anticipada en este caso, lo que permitió la abreviación del
juicio, con lo cual se evitó el desfile de testigos y desentrañar el
misterio de dónde salieron los millones devueltos y de otros casos
de corrupción.
El últimos viernes, en su autoalegato, tras las
intervenciones del Ministerio Público y de su abogado defensor, Fujimori
trató de justificar el pago a Montesinos al señalar que lo hizo obligado
porque el jefe del SIN y los oficiales de la cúpula militar
preparaban un golpe de Estado y con esa suma "desactivó" el intento
antidemocrático.
Fujimori sin embargo no aclaró de dónde salió el
dinero para devolverlo al Estado.
El ex gobernante dijo que lo encontró en uno de los
ambientes del SIN, donde trabajaba Montesinos, el 2 de noviembre de 2000,
coincidentemente en la fecha cuando la fiscalía de Suiza, a través
del embajador suizo en Lima, oficializaba que Montesinos tenía
cuentas dudosas en la banca de ese país europeo.
Después de este juicio, Fujimori afrontará otros
tres más, en uno solo, por los casos denominados Interceptación Telefónica
(chuponeo), Congresistas Tránsfugas y Cable Canal de Noticias (CCN).
El ex mandatario fue sentenciado en abril pasado a
25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos en los casos
denominados Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), en los cuales
fueron asesinados 25 civiles, entre ellos un menor de edad, y el
secuestro y tortura a un periodista y un empresario.
Antes fue condenado a seis años de cárcel por el
allanamiento ilegal a la vivienda de la esposa de Montesinos, Trinidad
Becerra.
De acuerdo con la legislación peruana, las
sentencias condenatorias no son acumulables, por lo cual rige para el reo
la pena de mayor tiempo de cárcel.