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ESPECIAL: Fracaso de las negociaciones regresa la tensión de la  crisis en Honduras
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ESPECIAL: Fracaso de las negociaciones regresa la tensión de la  crisis en Honduras
  20.07.2009 Actualizado a las 17:03:32
 

     TEGUCIGALPA, 19 jul (Xinhua) -- El fracaso anunciado este  domingo de las negociaciones para superar la crisis política en  Honduras amplió la tensión en el país centroamericano tras el  golpe de Estado del 28 de junio. 

     Mientras que el presidente depuesto Manuel Zelaya afirmó desde  Nicaragua que nadie puede impedir su retorno al país, el gobierno  interino de Roberto Micheletti ha respondido que su regreso "no"  es negociable. 

     El diálogo se estancó en el principal punto de la propuesta del mediador en el conflicto, el presidente costarricense y premio  Nobel de la Paz Oscar Arias, quien planteó el regreso al poder del mandatario destituido para que termine su mandato que estaba  programado para el próximo 27 de enero. 

     La delegación que representó al gobierno interino de Micheletti sostuvo en todo momento su posición sobre el regreso de Zelaya,  diciendo que sería arrestado a su retorno a Honduras luego de su  intento de violar la Constitución al organizar el referendo de la  "cuarta urna" que buscaba habilitar la reelección. 

     En las próximas horas la resistencia hondureña en contra del  golpe de Estado, ha manifestado a través de Radio Globo,  radiodifusora que apoya al gobierno de Zelaya, que anunciarán  medidas "fuertes" para presionar al gobierno de facto que tiene a  Micheletti como presidente. 

     Por su parte, trabajadores simpatizantes de Zelaya planean una  huelga para el jueves y viernes que involucraría a todos los  sectores productivos y el de la educación. 

     El paro de los sectores productivos y del magisterio pretende  afectar los intereses de los empresarios a quienes el depuesto  presidente Manuel Zelaya acusó de promover su destitución a través del golpe de Estado. 

     La crisis en Honduras cumplió este domingo tres semanas luego  de que militares, con el apoyo de la Corte Suprema y el Congreso,  llevaron a punta de pistola a Manuel Zelaya a Costa Rica. 

     Las propuestas del diálogo fracasado planteaban principalmente  restituir a Zelaya hasta el término de su mandato a fines de enero, formar un Gobierno de coalición, adelantar comicios, declarar  amnistía para los delitos políticos y la renuncia del depuesto  mandatario a hacer un referendo, entre otros puntos. 

     A todos los puntos propuestos, Zelaya aceptó como una forma de  diálogo, afirmó Arístides Mejía, delegado de Zelaya para negociar, mientras que los representantes de Micheletti avalaban casi todos  los puntos, pero rotundamente dijeron "no" al primero. 

     "Quieren la restitución del presidente Zelaya sin ningún tipo  de negociación", dijo el portavoz de Micheletti, Mario Saldaña, al mismo tiempo que afirmó que la propuesta por el Premio Nobel Arias no es viable. 

     Al mismo tiempo que medios hondureños transmitían la disolución  del diálogo y el fracaso de las negociaciones, la expectativa de  algunos miembros de la sociedad del país centroamericano  expresaron su preocupación por el paso del tiempo y una falta de  solución. 

     "Ya estamos cansados, ya no queremos violencia, queremos dejar  esto atrás, si tienen que arreglar sus cosas que las arreglen  nosotros estamos en medio, yo sólo sé que si no trabajo no como,  no quiero más violencia y parece que esto no ayuda", dijo Jensin  Cabrera, una madre de familia entrevistada en las calles de  Tegucigalpa. 

     "Esto es apoyado por las élites, no vamos a permitirlo, no  pueden sacar a Mel así, él tiene que regresar y ahora nos toca al  pueblo meterlo como sea", apuntó por su parte Wilson Hernández, un partidario del gobierno de Zelaya. 

     La tensión ante el plazo de 72 horas que pidió el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para buscar soluciones a la crisis  hondureña parece que no cambiará el panorama de la crisis  política. 

     El fracaso de las negociaciones en Costa Rica dividió las  opiniones de los hondureños en torno a la efectividad de ese  mecanismo para poner fin al conflicto y dio comienzo a una cuenta  regresiva para resolver la crisis, aumentando con ello la presión  de la comunidad internacional.