SAN JOSE, 19 jul (Xinhua) -- La mediación del
presidente costarricense, Oscar Arias, en el conflicto político que vive
Honduras no rindió los frutos esperados tras dos intentos de
encontrar un acuerdo entre el presidente depuesto, José Manuel
Zelaya, y el de facto presidente Roberto Michelletti.
Arias fue aceptado como mediador por Zelaya y
Michelletti para iniciar un diálogo que arrancó en San José la semana
anterior.
El 9 de julio, Arias recibió en su residencia
personal a Zelaya y Michelletti en encuentros privados, con quienes pactó
la conformación de comisiones para entablar un diálogo directo en
busca de un acuerdo.
Esos primeros dos días de negociaciones culminaron
con resultados nulos, y con las delegaciones de ambas partes
reafirmando sus posiciones intransigentes.
Arias aseguró entonces que el diálogo fue valioso en
el que ambas partes se sentaron en busca de un acuerdo, a pesar de las
severas críticas emitidas por el presidente venezolano, Hugo Chávez,
quien calificó de "aborto" el intento de negociación.
Poco más de una semana después, la residencia de
Arias recibió a los representantes de Zelaya y Michelletti, esta vez con
una propuesta concreta: la restitución del mandatario depuesto como
primer punto en busca del acuerdo.
El presidente costarricense propuso siete puntos en
los que pretendió complacer a ambas partes, pues incluía la conformación
de un gobierno de "unidad nacional" con representantes de todos los
sectores políticos; y una amnistía para los delitos políticos cometidos
antes y después del golpe de Estado del 28 de junio.
Además, propuso el traslado de las fuerzas armadas
al Tribunal Supremo de Elecciones de Honduras y la conformación de una
"comisión evaluadora" que garantice la transparencia de las
elecciones presidenciales, que se adelantarían en un mes de su fecha
original.
La delegación de Zelaya aceptó la totalidad de la
propuesta de Arias, mientras que Michelletti realizó una contrapropuesta,
en la que rechazó el regreso del mandatario depuesto al poder, pero
aceptó que vuelva a Honduras para enfrentar un juicio.
Para el gobierno de facto, es inaceptable el regreso
de Zelaya pues considera que cometió un delito al insistir en una consulta
popular para incluir una cuarta urna en las próximas elecciones, en
la que el pueblo convocaría una nueva asamblea constituyente.
El representante de Michelletti, Carlos López,
consideró la postura de Arias como una "intervención en los asuntos
internos de Honduras", lo que "desvirtuó" su papel como mediador.
Tras el final de las negociaciones, Arias afirmó que
insistirá durante las próximas 72 horas para que Michelletti reconsidere
su propuesta, pero en el lado de Zelaya afirman que ya fue
suficiente de negociar con los "golpistas".
Ahora la incertidumbre reina en torno al caso de
Honduras, en el tanto Zelaya insiste en que regresará a su país y el
gobierno interino en rechazarlo de todas las formas posibles.
Se espera el pronunciamiento de la Organización
de Estados Americanos (OEA) y de otros gobiernos del continente, pues hoy
es más incierto que nunca el camino a una posible solución al
conflicto hondureño.