Por Francisco Valencia
BOGOTA, 19 jul (Xinhua) -- El acuerdo que negocia
Colombia para que Estados Unidos pueda usar tres bases militares para
operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo dará beneficios
estratégicos en la lucha contra esos flagelos, pero sus costos políticos
serán mayores, reseñaron hoy analistas.
El convenio que están a punto de firmar los dos
países establece que las fuerzas militares de Estados Unidos podrán
utilizar las bases aéreas de Malambo (norte), Apiay (sur) y principalmente
la de Palanquero (centro).
Además, el gobierno colombiano le ofreció a
Washington la posibilidad de que puedan también apostarse en las bases de
Tolemaida (centro) y Larandia (sur), y eventualmente las
instalaciones navales de Bahía Málaga (en el Pacífico) y Cartagena
(en el Atlántico).
El experto en temas militares y geoestratégica
Ricardo Sánchez señaló en diálogo telefónico con Xinhua que aunque el
acuerdo que firmarán los dos países no aumentará el número de 1.400
soldados y asesores estadounidenses en Colombia, sí le permitirá al país
andino tener "inteligencia en tiempo real".
"A Colombia no le resulta fácil negarse a consolidar
los acuerdos con Estados Unidos ya que es evidente que con la ratificación
de ese convenio tendrá una mayor transferencia de tecnología, conocerá la
operación de equipos aéreos, navales y de inteligencia electrónica,
es decir, tendrá inteligencia en tiempo real para combatir a la
guerrilla", dijo el profesor universitario este domingo.
El acuerdo no establece que se vaya a construir una
base militar estadounidense tras el cierre de Manta, en Ecuador, al no
renovar el gobierno del presidente Rafael Correa la permanencia de los
norteamericanos, y tampoco que los militares de Estados Unidos
puedan participar en operaciones.
Sin embargo, los beneficios que traerá el acuerdo en
el campo militar para la lucha contra las guerrillas, en mayor
inteligencia y en el control de los vuelos del narcotráfico se verán
opacados por un mayor aislamiento de Colombia del contexto
latinoamericano.
Colombia es vista por algunos gobiernos de
Latinoamérica como la punta de lanza de Estados Unidos en la región y
desde que se iniciaron las negociaciones para trasladar algunas de las
operaciones de Manta a territorio colombiano, los vecinos ven al
gobierno de Bogotá con mayor desconfianza.
El presidente boliviano, Evo Morales, calificó como
"traidores de la patria" a los políticos de América Latina que aceptan la
instalación de bases militares de Estados Unidos en sus países.
El presidente Correa de Ecuador saludó la salida de
los militares estadounidenses y les dijo "que se vayan a otro lado si los
quieren recibir" en alusión a Colombia.
Esas dos reacciones demuestran, según el analista
Pedro Villamizar, investigador en temas de seguridad y defensa, que el
acuerdo hace parte de un plan del gobierno de Estados Unidos con el
que busca incomodar a los gobiernos progresistas de Venezuela,
Ecuador y otros vecinos de corte de izquierda.
El experto señaló este domingo a Xinhua que el
acuerdo debe ser revisado en su totalidad por expertos antes de ser
firmado y poder así descifrar que es lo que Estados Unidos está buscando.
En ese sentido, el canciller Jaime Bermúdez ha sido
reiterativo en señalar que no habrá militares estadounidenses participando
directamente en combates en Colombia, y que el acuerdo "sólo
contempla actividades en suelo colombiano".
El ministro de Defensa encargado y comandante de las
Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, también envió mensajes para
tranquilizar a los vecinos latinoamericanos y dijo que "desde
Colombia no se va a realizar, de ninguna manera, ninguna operación
que proyecte fuerza hacia ninguna otra nación".
Al respecto, los analistas consultados señalan que
existe algún tipo de preocupación en la región por ciertos equipos que
Estados Unidos tendrá en Colombia para hacer inteligencia en el área
andina.
La preocupación principal se da justo en momentos en
que se conoció un informe del Congreso en Washington que advierte de una
fuerte penetración del narcotráfico en Venezuela, el cual fue
rechazado por el gobierno de Caracas.
Con siete bases al servicio de Estados
Unidos, Colombia quedará inscrita definitivamente como una aliada de Washington
y eso le quitará aún más espacios en el contexto latinoamericano,
agregó Villamizar.