SAN JOSE, 19 jul (Xinhua) -- El presidente depuesto
de Honduras, Manuel Zelaya, enfrentará juicio político por violar la
Constitución tras su regreso a ese país, en lugar de ser restituido, dijo
hoy el gobierno hondureño de facto.
Así afirmó el gobierno en ejercicio hondureño a los
medios mientras el diálogo de mediación entró hoy en la segunda jornada
que se centrará en la viabilidad de la propuesta sobre la solución de la
crisis, planteada ayer por el presidente costarricense Oscar Arias.
Ambas delegaciones mantienen reunidas hoy por la
segunda ronda de negociaciones en Costa Rica, que se inauguró ayer sábado
durante el que no hubo acuerdo después de horas de negociación.
Entre tanto, los representantes del presidente
Zelaya que participan en la negociación de siete puntos propuestos por el
presidente costarricense Oscar Arias, designado mediador de la
crisis, amenazaron con retirarse de las conversaciones en caso de no
lograr un acuerdo este domingo en San José.
El presidente Arias propuso la creación de un
gobierno de unidad en Honduras con la reistalación de Zelaya en el cargo,
elecciones anticipadas y amnistía política.
De acuerdo con el vocero de la delegación que
representa a Zelaya en Costa Rica, Aristides Mejía, la reinstalación del
presidente hondureño es una exigencia irrevocable.
Sin embargo el gobierno de facto en Honduras,
encabezado por Roberto Micheletti, rechazó cualquier posibilidad de que
Zelaya regrese al poder.
Por su parte, el presidente depuesto de Honduras
anunció el sábado que no aceptará como miembro en un gobierno de unidad a
ninguno de los responsable del golpe de Estado del pasado 28 de
junio.
Entre tanto la también depuesta canciller de
Honduras, Patricia Rodas, dijo durante un acto para conmemorar la
revolucion sandinista en Nicaragua, que se preparan acciones masivas este
domingo en diferentes localidades hondureñas, al señalar que el tiempo
para el gobierno de facto se agota.
El pasado 28 de junio Zelaya fue explusado a la
fuerza y luego destituido por el ex jefe parlamentario Micheletti, acto
condenado mundialmente como un golpe de Estado militar.
Zelaya llamó a sus simpatizantes a
una "insurrección" y dio "ultimatum" tanto al gobierno de facto como a
la mediación, insistiendo retornar a Honduras por reinstitución.