RIO DE JANEIRO, 16 jul (Xinhua) -- Los
investigadores brasileños que participaron en el proyecto internacional
que descifró el genoma del Schistosoma mansoni, el gusano que causa
la esquistosomiasis, esperan aprovechar la identificación de sus
genes para poder desarrollar medicinas contra la enfermedad.
La identificación del genoma puede permitir
abordajes modernos para el estudio y el desarrollo de medicinas, aseguró
el biólogo molecular Guilherme Oliveira, jefe del Laboratorio de
Parasitología Celular y Molecular del brasileño Centro de Pesquisas
René Rachou.
Este centro, vinculado a la estatal Fundación
Oswaldo Cruz (Fiocruz), fue uno de los que colaboró en la identificación
de la secuencia genética del parásito, proyecto destacado en un
artículo publicado este jueves en la última edición de la revista
Nature.
"Hasta ahora, con los medios de investigación
tradicionales, era imposible pensar en la producción de una vacuna",
admitió Oliveira, citado hoy en una nota publicada por la Fiocruz.
"La identificación del genoma puede beneficiar a
millones de personas en todo el mundo, especialmente a las que viven en
áreas endémicas", agregó el investigador al referirse a las áreas de
Africa y de Brasil en donde la enfermedad concentra el mayor número
de casos.
Según el biólogo brasileño, con el genoma del
parásito se abren grandes perspectivas para comprender la biología del
organismo "y desarrollar fármacos y vacunas" contra la esquistosomiasis,
que era conocida como bilharziosis o como "fiebre del caracol" en
algunos países.
Hasta ahora no existe ninguna vacuna para prevenir
la enfermedad y tan sólo hay una medicina disponible para el
tratamiento de comunidades en áreas endémicas.
En el grupo que descifró el genoma, coordinado por
investigadores de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) y que
trabajó durante cerca de quince años, también participaron científicos de
la brasileña Universidad Federal de Minas Gerais.
El equipo de la Fiocruz que colaboró en el trabajo
se dedicó especialmente al análisis de los genes en la identificación de
posibles candidatos para el desarrollo de drogas.
Según el artículo publicado en Nature, entre
los cerca de 11.300 genes identificados, figuran los que tienen
papel importante en el metabolismo de los parásitos y en su manera
de interactuar con los organismos que infectan.