Por Omar Mendoza
SANTIAGO, 16 jul (Xinhua) -- El gobierno y los
parlamentarios progresistas chilenos propinaron una derrota a diputados
conservadores y a la Iglesia Católica, al aprobarse en la Cámara de
Diputados, por 73 votos a favor, 34 en contra y dos abstenciones, la
distribución gratuita de la "píldora del día después".
Esa entrega a mujeres de bajos recursos se había
realizado hasta hace unos meses en hospitales y centros de salud públicos,
pero debió detenerse al aceptar el Tribunal Constitucional una demanda de
un grupo de 35 diputados derechistas, que están en contra el aborto
y el uso de anticonceptivos.
El gobierno la había estado distribuyendo sin costo
a mujeres que habían sido violadas y a otras que necesitaban interrumpir
el embarazo.
La píldora se vende en farmacias, pero por su alto
precio solamente pueden tener acceso las familias de clase media y alta,
lo que implica una discriminación para la gente pobre, y éste fue el
principal argumento contenido en el proyecto de ley sobre
"Información, orientación y prestaciones en materia de regulación de
la fertilidad".
El ministro de Salud, Alvaro Erazo, dijo que donde
todos los sectores pudieron exponer sus argumentos "valóricos, de
conciencia y científicos" y donde se impuso, "como ha ocurrido siempre en
el sistema de salud chileno en políticas materno-infantiles (...) un
principio fundamental: el derecho y la protección de las personas".
Los conservadores argumentaban, pero sin pruebas
científicas, que "la píldora del día después" es abortiva. La Organización
Mundial de la Salud ha declarado que los estudios realizados demuestran lo
contrario.
Este tema es muy sensible en Chile por la influencia
de la iglesia católica y se incorporó al debate en la actual campaña
electoral para los comicios de diciembre próximo. Previendo que
podría restarle votos en los sectores populares, el candidato
presidencial de la derecha, el empresario Sebastián Piñera, accedió
a aprobar el proyecto del gobierno.
La mayoría de los legisladores de su partido,
Renovación Nacional (RN), votó a favor, y un pequeño grupo del otro
partido derechista, la Unión Demócrata Independiente (UDI) también lo
respaldó, algo inédito en el país.
El caso más emblemático fue el de la diputada de RN,
Karla Rubilar, porque durante el debate dijo enfática: "soy diputada de
RN, soy médico y receto la píldora del día después", generando una
serie de incidentes del público que le gritó a coro "asesina,
asesina".
"Perdimos una batalla, pero no la guerra", comentó
el diputado de UDI, José Antonio Kast, a una veintena de manifestantes en
las afueras del Congreso, que respondían gritándole:"Idolo, ídolo".
Señaló que piensan acudir de nuevo al Tribunal
Constitucional para echar atrás el proyecto.
La iniciativa legal busca fortalecer la capacidad de
mujeres y hombres para vivir su sexualidad de manera sana y plena,
promoviendo que éstos tomen sus decisiones de manera libre, informada y
responsable. Para ello, establece que deben contar con la
información, la orientación, educación y servicios de apoyo
necesarios, adaptadas a las distintas edades y situaciones de vida.
El proyecto de ley, que ahora pasará al senado, pone
a disposición de la población todas las alternativas de regulación de
la fertilidad, de manera que cada persona pueda decidir en forma
libre, informada y responsable según sus valores, creencias y
opiniones sobre el método de regulación que le parezca más
apropiado, sin discriminación de edad, creencia, ni raza, ni ninguna otra
condición.
Además, garantiza la protección y el acompañamiento
social, con presencia del Estado cuando existan situaciones de riesgo
inminente en el ejercicio de cualquier sexualidad, de manera de prevenir
una gestación no planificada, infecciones de transmisión sexual, o daños
afectivos, psicológicos o sociales derivados de este ejercicio no
planificado.
El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, cuyo
sello son las políticas sociales, busca con este proyecto resolver una
inequidad social evidente, ante la imposibilidad de la población
pobre que usa del sector público de salud, de acceder a todos los
métodos anticonceptivos modernos disponibles en el país.
Si bien en Chile ha existido una tradición en torno
a la responsabilidad del Estado en orden a promover una buena salud y el
bienestar de la familia, en particular de las que se encuentran en
condiciones de mayor riesgo social, los sectores conservadores
intentan imponer sus ideas a toda la población.
Ahora queda otra batalla en el congreso, pero se
da por seguro que la nueva ley será aprobada porque la derecha no
desea correr el riesgo de perder votos en una elección que se vislumbra
muy reñida y donde Piñera, quien lidera las encuestas, podría convertirse
en el primer presidente electo de ese sector en los últimos 51
años.