EL CAIRO, 15 jul (Xinhua) -- Los recientes
disturbios en Urumqi, capital de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, en
el noroeste de China, han afectado a la coexistencia pacífica de los
diversos grupos étnicos que allí habitan y deberían ser
condenados, indicó este miércoles aquí un diplomático egipcio.
Los últimos acontecimientos en Urumqi fueron
instigados por algunos extremistas que están involucrados en acciones de
sabotaje y destrucción, indicó Ahmed Wally, subsecretario general de la
Asociación de Amistad Arabe-China, en una reciente entrevista en
exclusiva con Xinhua.
Las acciones de violencia, extremismo y destrucción,
independientemente de quienes las cometan, han de ser condenadas,
reafirmó.
Wally, quien también es vicepresidente de la
Asociación de Amistad Egipto-China, dijo que cuando se visita Xinjiang se
puede sentir la coexistencia pacífica de todo el pueblo.
Cuando he visitado la plaza principal de Urumqi, no
he podido notar las diferencias entre las personas de etnia han y etnia
uigur, que viven juntos en paz, amor y seguridad, manifestó Wally.
El gobierno chino está trabajando duro para
conseguir un equilibrio y proteger los derechos de todas las minorías,
comentó Wally. Los disturbios en Urumqi han dañado las vidas de los
habitantes de etnia han y etnia uigur, indicó.
Asimismo, contó que había visitado universidades
islámicas y mezquitas en Xinjiang y que había sido testigo de la libertad
de culto que existe allí. Lo que vio, dijo, refuta las mentiras que
algunos medios de comunicación occidentales están publicando con la
pretensión de distorsionar la imagen de China en el mundo.
Xinjiang se extiende por unos 1,66 millones de
kilómetros cuadrados y representa un sexto del territorio chino. Es la
región más grande de China en términos de superficie y tiene una
población cercana a los 21 millones de habitantes.
Los disturbios en Urumqi se han cobrado la vida de
al menos 192 personas y más de 1.680 han resultado heridas.
Wally reconoció que algunas personas del mundo
árabe no tenían una verdadera imagen de China y que algunos medios
de comunicación occidentales habían hecho una cobertura injusta de
los disturbios de Xinjiang. Para compensar eso, Wally instó al gobierno
chino a intensificar los contactos con todas las partes moderadas
del mundo musulmán y animar a los miembros y grupos de
organizaciones islámicas a visitar China.