BEIJING, 16
jul (Xinhua) -- La economía china creció un 7,9 por ciento interanual en
el segundo trimestre del año en curso, gracias a la enorme cantidad de
préstamos que ayudaron a impulsar su recuperación después de haber
registrado el peor crecimiento de la última década, informó hoy jueves en
Beijing el Buró Nacional de Estadísticas (BNE).
La cifra correspondió con las expectativas del
mercado, que oscilaban entre el 7,5 y el 8 por ciento.
El Producto Interno Bruto (PIB) creció un 7,1 por
ciento interanual en la primera mitad del año, situándose en 13,99
billones de yuanes (2,06 billones de dólares), después de que el
ritmo de la economía china se redujera al 6,1 por ciento en los
primeros tres meses, de acuerdo con los datos del BNE.
Zhuang Jian, destacado economista del Banco Asiático
de Desarrollo, dijo el jueves a Xinhua que los resultados positivos
de la primera mitad del año apuntan a que obtener la meta del 8 por
ciento para el año entero es factible, dado que demuestran que las
inversiones gubernamentales han logrado contrarrestar el impacto de la
contracción de las exportaciones. Zhuang pronosticó un crecimiento del 9
por ciento de la economía china para la segunda mitad del año.
Según indicó Li Xiaochao, portavoz del BNE, en una
conferencia de prensa, el paquete de estímulo del gobierno ha generado un
resultado "sorprendente", tal y como demuestra el rebote de la
economía y la acumulación de factores positivos.
No obstante, Li también señaló que "las dificultades
y desafíos que están por superar son numerosos, dado que la reactivación
económica no tiene por el momento una base sólida y que el ímpetu de
recuperación no es estable".
Advirtió de que todavía existen muchas
incertidumbres puesto que la economía sigue sufriendo de una contracción
de la demanda exterior, un exceso de capacidad así como un débil consumo
privado.
Desde noviembre del año pasado, el gobierno ha
adoptado una serie de medidas de estímulo que incluyen un paquete de
inversiones por cuatro billones de yuanes, recortes tributarios y
subsidios a los consumidores para apuntalar el crecimiento y el
empleo.
El gobierno ha fijado el 8 por ciento como meta del
crecimiento del PIB para el año entero, cifra que es poco común en las
economías desarrolladas pero es no obstante el mínimo para
garantizar el pleno empleo en una nación con 1.300 millones de
habitantes.
Este mismo mes el Fondo Monetario Internacional
elevó su pronóstico para el crecimiento de China en 2009 en un punto
porcentual hasta el 7,5 por ciento. El Banco Mundial también ajustó
su cifra del 6,5 al 7,2 por ciento.
Los valores chinos negaron importancia a los últimos
datos y cerraron un 0,15 por ciento a la baja en la tarde de hoy jueves,
con 3.183,74 unidades.
Según los datos del BNE, la inversión contribuyó al
6,2 por ciento del crecimiento del PIB mientras que el consumo lo hizo
con el 3,8 por ciento. Las exportaciones, que cayeron durante ocho
meses consecutivos, redujeron el crecimiento en un 2,9 por ciento.
Zhuang indicó que las inversiones y préstamos del
gobierno son los principales factores que han impulsado el
crecimiento.
Beneficiándose del enorme respaldo gubernamental a
la construcción ferroviaria, de carreteras e infraestructuras, la
inversión en activos fijos urbanos ascendió un 33,6 por ciento en la
primera mitad del año, el incremento más pronunciado de los últimos cinco
años.
La producción industrial creció un 10,7 por ciento
el mes pasado, cifra que representa una enorme expansión en comparación
con el 3,8 por ciento de los dos primeros meses del año.
Fan Jianping, economista del Centro Estatal de
Información, una institución de expertos del gobierno, comunicó a Xinhua
que la recuperación de la producción industrial se debe principalmente a
la conclusión del proceso de liquidación de existencias de los
manufactureros nacionales y no a una recuperación integral de la
demanda.
Por su parte, Zhuang opinó que en la segunda mitad
del año el gobierno debería esforzarse por reestructurar la economía
desequilibrada en vez de simplemente mantener el rápido ritmo de
crecimiento.
Tras un crecimiento de doble dígito durante cinco
años, China se ha esforzado por depender más del consumo interno que de
las exportaciones e inversiones, que se vieron gravemente afectadas
por la crisis financiera mundial.
El gobierno ha impulsado los subsidios a la
adquisición de autos y electrodomésticos y ha introducido recortes
tributarios para alentar el consumo privado.
Los datos del BNE demuestran que las ventas al por
menor, que reflejan el consumo, crecieron a un ritmo moderado de un 0,15
por ciento en los últimos seis meses.
Según Fan, en comparación con las medidas para
apuntalar la exportación e inversión, el apoyo al consumo todavía no es
suficiente. La vía fundamental para animar el consumo es permitir al
gobierno compartir más recursos con las empresas privadas para lograr así
una mejora del nivel de vida de la población, además de una optimización de
la red de asistencia social.
El Indice de Precios al Consumidor (IPC), el
principal indicador de la inflación, cayó en junio un 1,7 por ciento con
respecto al mismo mes del año pasado, su peor contracción desde
octubre de 2002, mientras que el Indice de Precios al Productor
(IPP), un importante barómetro de la inflación al nivel de las
ventas al por mayor, cayó en el mismo mes un 7,8 por ciento
interanual, su nivel más bajo en diez años.
Sin embargo, los préstamos bancarios registraron un
récord de 7,37 billones de yuanes, también en el período enero-junio,
gracias a la implementación por parte del gobierno de una
política monetaria moderadamente flexible para apoyar la recuperación de
la economía nacional.
La medida amplia de oferta monetaria (M2), que cubre
el efectivo en circulación y todos los depósitos, subió un máximo
del 28,46 por ciento interanual a finales de junio, lo que agravó las
preocupaciones de que la amplia oferta monetaria pueda provocar una
inflación.
Li Xiaochao señaló que China no debería desatender
los futuros riesgos de inflación, puesto que los precios globales de los
recursos y los préstamos nacionales están subiendo.
También dijo que los precios en China están
actualmente cayendo y que la demanda interna sigue poco adecuada.
El gobierno observará de cerca las fluctuaciones de
los precios con el objetivo de evitar los riesgos de inflación,
añadió.
Impulsadas por la amplia liquidez, las bolsas chinas
han ascendido más del 70 por ciento desde comienzos de año, el mejor
desempeño del mundo.
Las ventas del sector de bienes raíces se
incrementaron en un 53 por ciento interanual hasta los 1,58 billones de
yuanes dado que los inversores se beneficiaron de las reducidas cuotas
antes de que comenzaran a ganar terreno las tendencias
inflacionarias.
Zhuang Jian dijo que es poco probable que el tono
básico de la política monetaria cambie por ahora, aunque indicó que espera
una cierta "matización" para la segunda mitad de 2009.
La política debería de ser establecida antes de que
se produzca una inflación, puesto que "una transformación de deflación a
inflación podría ocurrir muy rápido, dado el complejo clima
económico".
Por su parte, Fan destacó que como la reactivación
económica todavía es frágil, cualquier cambio drástico de la política
macroeconómica podría perjudicar la recuperación.
El portavoz del BNE aseguró que el gobierno se
atendrá a la política fiscal proactiva y la monetaria moderadamente
relajada para fortalecer la recuperación económica.
"Deberíamos hacer avanzar la reestructuración
económica y cultivar nuevos puntos de crecimiento económico, a fin de
optimizar la calidad de la recuperación", manifestó.