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Cuba y Estados Unidos, el diálogo posible
  16.07.2009 Actualizado a las 08:14:47
 

     LA HABANA, 15 jul (Xinhua) -- Luego de una interrupción de cinco  años y medio, los gobiernos de Cuba y Estados Unidos reanudaron las  Conversaciones Migratorias, cuyos resultados "fructíferos" confirman  que ambas partes pueden dialogar a pesar de sus históricas  diferencias políticas.  

     El encuentro, vigésimoprimero que celebran ambas partes sobre  migración, se efectuó la víspera en la sede de las Naciones Unidas  en la ciudad de Nueva York. 

     La delegación cubana estuvo presidida por el viceministro de  Relaciones Exteriores, Dagoberto Rodríguez, y la delegación de  Estados Unidos fue encabezada por el subsecretario asistente  principal para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de  Estado, Craig Kelly. 

     Durante las pláticas, La Habana ratificó su "compromiso  inequívoco" con los acuerdos migratorios firmados por los dos países  en 1994 y 1995.  

     También presentó una propuesta de nuevo acuerdo, con el objetivo  de garantizar una emigración "legal, segura y ordenada" entre las  dos naciones y cooperar "de forma más efectiva" en el enfrentamiento  del tráfico ilícito de personas. 

     Washington, por su parte, pidió facilidades para que sus  diplomáticos en la isla supervisen la repatriación de aquellos  cubanos interceptados en el Estrecho de la Florida mientras intentan  emigrar de manera ilegal. 

     Para Rodríguez, fue "una sesión de trabajo fructífera que valida  la utilidad del mecanismo de estas rondas para evaluar la marcha de  los acuerdos migratorios". 

     Según el portavoz norteamericano Ian Kelly, "Estados Unidos ve  estas conversaciones como una forma de lograr resultados prácticos y  positivos y contribuir a la total implementación de los acuerdos y  la seguridad de nuestros ciudadanos". 

     Estas rondas de pláticas fueron suspendidas en enero de 2004 por  el entonces presidente norteamericano George W. Bush, con el  argumento de que Cuba se negaba a abordar un conjunto de temas  supuestamente importantes para el logro de un flujo migratorio  ordenado, legal y seguro entre ambas naciones. 

     Las autoridades cubanas denunciaron entonces que la verdadera  razón era satisfacer, en plena campaña electoral, a los grupos  ultraderechistas de anticubanos radicados en Miami, interesados en  estimular la política de hostilidad hacia la ínsula y en dar al  traste con los Acuerdos Migratorios. 

     En esos acuerdos, Estados Unidos se comprometió a entregar unas  20.000 visas anuales y repatriar a los inmigrantes interceptados en  alta mar, y Cuba a no tomar represalias contra los retornados por  los guardacostas norteamericanos. 

     "Cuba cumple de manera rigurosa su compromiso con la letra y el  espíritu de los acuerdos migratorios", señaló la delegación cubana  en un comunicado. 

     El gobierno cubano ha reiterado que la Casa Blanca, sin embargo,  estimula las salidas ilegales y el contrabando de personas con la  Ley de Ajuste Cubano (1966), que facilita la obtención de residencia,  ciudadanía estadounidense, permiso de trabajo y subvenciones  económicas a los nacionales de la isla que lleguen por cualquier vía  al país norteño. 

     A esto se suma la política de "pies secos-pies mojados", que  consiste en admitir a los cubanos que logren pisar territorio  estadounidense y repatriar a los que son interceptados en alta mar. 

     Para Cuba, estos son los principales obstáculos para un flujo  migratorio "ordenado, legal y seguro" entre ambas naciones, que  desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959 mantienen una  enconada batalla política-ideológica. 

     Con la llegada del demócrata Barack Obama a la Casa Blanca, en  enero último, y en consecuencia con su política de "cambios",  Washington anuló en abril las restricciones a los viajes y el envío  de remesas de los cubanos-estadounidenses a sus familiares en la  isla. 

     En abril pasado, siete congresistas estadounidenses visitaron  Cuba y dialogaron con el presidente cubano, Raúl Castro, durante  cuatro horas y media. 

     A su regreso al Capitolio, la legisladora Barbara Lee, jefa del  grupo, afirmó que es posible transitar hacia el principio del fin  del distanciamiento bilateral. 

     "Es hora de buscar un nuevo camino (...), es hora de iniciar un  diálogo con Cuba", dijo Lee, al tiempo que subrayó que "los cubanos  quieren un diálogo, quieren hablar y quieren relaciones normales con  Estados Unidos y creo que para Estados Unidos eso también es lo  mejor". 

     Castro, de 78 años y al frente de la isla desde julio de 2006 a  raíz de una enfermedad del líder histórico y su hermano Fidel,  reiteró su disposición a discutir sobre cualquier tema con Estados  Unidos, "pero en igualdad de condiciones". 

     A finales de mayo, ante la propuesta estadounidense para reanudar  las conversaciones sobre migración, Cuba mostró disposición a hablar  también sobre cooperación contra el terrorismo, narcotráfico y la  respuesta a desastres naturales. 

     El relanzamiento del diálogo migratorio, que Cuba propuso  continuar en diciembre próximo en La Habana, podría ser de mutua  ganancia y allanar el camino hacia otros asuntos que deriven en un  eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas, aunque eso es  "harina de otro costal".