MOSCU, 15 jul (Xinhua) -- Dmitry Vinogradov, un
periodista ruso que ha visitado varias veces la Región Autónoma Uigur de
Xinjiang, en el noroeste de China, ha afirmado que allí viven en
armonia los habitantes de todas las etnias.
En un artículo publicado en el semanario Russky
Reporter, Vinogradov comentó que el gobierno chino trata bien a las
minorías étnicas. "Por ejemplo, Beijing no aplica la política del hijo
único a las minorías", indicaba en su artículo, citado por el Diario
del Pueblo chino.
A fin de mejorar las condiciones de vida de todos
los habitantes de Xinjiang, el gobierno central de China ha invertido
mucho en su vasta región occidental, señaló Vinogradov.
Las personas de todos los grupos étnicos viven en
armonía, puntualizó. "En Urumqi, las jóvenes mujeres de etnia se sienten
a gusto cuando compran ropa en los mercados regentados por uigures".
Tras los disturbios del 5 de julio en Xinjiang, unos
20 estudiantes rusos de la Universidad de Nueva Siberia que habían
estado estudiando en Xinjiang volvieron a Rusia.
Elena Pinko, una profesora de 23 años que acompañaba
a los estudiantes, describió el domingo lo que había resenciado en el
periódico ruso Komsomol Pravda.
"Recuerdo claramente cómo comenzó todo", dijo.
"El 5 de julio era domingo, así que salimos a
visitar parques, ir de compras y luego a una cafetería. Todo estaba
tranquilo como de costumbre. Cuando nos disponíamos a regresar a casa
antes del almuerzo, nos encontramos con un amigo que había presenciado el
ataque. Él dijo que el coche en el que viajaba fue secuestrado por un
matón, y que había visto, sin poder hacer nada, a un viandante siendo
golpeado hasta la muerte", explicó Pinko.
La estudiante universitaria Alina Brazhnik también
describió el lunes en el periódico ruso Izvestia los hechos de los que
había sido testigo en Xinjiang.
Dijo que Urumqi es una bonita ciudad y que todas los
edificios gubernamentales y la mayoría de las tiendas tienen sus letreros
escritos en las lenguas de la etnia han y de la etnia uigur.
"Los estudiantes de las etnias han y uigur tienen
contactos normales, no hay problemas", indicó.
En la tarde del 5 de julio, según contó, Brazhnik
vio desde su ventana a un grupo de matones marchando a lo largo de la
calle y atacando a todo aquel que llevase una cámara.
Alguien le contó más tarde que se había visto sangre
en las calles vecinas y que muchos edificios habían sido destruidos.
"Realmente, eso no era una manifestación
pacífica", concluyó Brazhnik.