RIO DE JANEIRO, 14 jul (Xinhua) -- La fragmentación
de la selva en la Amazonía puede provocar graves desequilibrios
ecológicos, según comprobó un estudio que realizan investigadores
brasileños y estadounidenses desde hace treinta años en el mayor pulmón
vegetal del mundo.
El aislamiento de una región de la Amazonía del
resto del ecosistema provoca, entre otros efectos, una mayor mortalidad de
los árboles grandes, el cambio en la composición vegetal, el aumento de
la cantidad de bejucos y alteraciones en la dinámica del carbono.
Parte de los resultados del experimento fueron
presentados hoy por el biólogo estadounidense William Laurance,
investigador del Instituto Smithsonian, durante uno de los debates de la
61 Reunión Anual de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia
(SBPC), que se extenderáhasta el viernes en la ciudad amazónica de
Manaos.
Laurance es uno de los responsables por el llamado
Proyecto Dinámica Biológica de Fragmentos Forestales (PDBFF), el
considerado estudio de mayor impacto y duración ya realizado en el mundo
sobre la fragmentación de áreas forestales.
El proyecto aisló un fragmento de la selva del resto
de la Amazonía hace 30 años para poder entender cómo la fragmentación
puede afectar el equilibrio ecológico de todo el ecosistema.
El estudio es una asociación entre el estatal
Instituto Nacional de Pesquisas de la Amazonía (INPA) de Brasil y el
Instituto Smithsonian de Estados Unidos.
"En 1979, cuando iniciamos el proyecto, el área
estudiada aún era totalmente cubierta por la selva, libre de caza y de
tala de madera. Sabíamos lo que había en el local y eso es muy importante",
explicó el biólogo.
Desde entonces los investigadores analizan
regularmente cerca de 62.000 árboles con troncos de diámetro de más de 10
centímetros y a cada cinco años realizan un censo para evaluar los
parámetros de crecimiento y la muerte de las plantas.
El área analizada tiene cerca de 1.000 kilómetros
cuadrados y una de las mayores diversidades de especies en el mundo: cerca
de 300 especies por hectárea frente a unas 100 especies por hectárea en
locales como la isla Barro Colorado de Panamá.
Los estudios iniciales permitieron identificar cerca
del 97 por ciento de las especies existentes en el área estudiada.
Los resultados muestran que los cambios en el área
fueron provocados principalmente por el llamado efecto de borda, que es el
surgimiento deáreas diferenciadas en las regiones en contacto con
ambientes modificados como pastizales o cultivos.
"Cerca de las bordas hay mayor pérdida de árboles
grandes y crecimiento de especies menores", explica Laurence.
"Las principales hipótesis para explicar este hecho
son los cambios en el padrón de los vientos que afectan los árboles y en
la incidencia de la luz,que facilita el crecimiento de especies que
normalmente no ocurren en el interior de florestas sombreadas, y los
cambios en el microclima, con la prevalencia de condiciones más
secas", según el investigador.
Según los cálculos del INPA, la tasa de creación de
nuevas bordas en la selva amazónica varía de entre 20.000 a 50.000
kilómetros por año como consecuencia de la expansión de los plantíos de
soja, la explotación maderera, la cría de ganado y los proyectos de
infraestructura, como carreteras e hidroeléctricas.
"Ahora, tras treinta años, estamos comenzando a
investigar el impacto de la fragmentación en las plantas medianas y
pequeñas, que probablemente son aún más vulnerables a los cambios", agregó
Laurence.