Correo:Castellano@xinhuanet.com
Portada China Internacional Iberoamérica Economía Ciencia-cult Deportes Sociedad Fotos Opinión
Nicaragua busca superar rezagos sociales
OEA descarta intento reeleccionista de Zelaya en Honduras
ESPECIAL: Cumbre del Mercosur se efectuará en Paraguay
ESPECIAL: Chile pretende ingresar pronto a la OCDE
Costa Rica designa a su primer embajador en Cuba desde 1961
 
Nicaragua busca superar rezagos sociales
  15.07.2009 Actualizado a las 09:22:35
 

    MANAGUA, 14 jul (Xinhua) -- El 19 de julio de 1979, centenares  jóvenes armados y jubilosos entraron en Managua para sellar el  triunfo de la Revolución Popular Sandinista y el derrocamiento de la  dictadura militar somocista que gobernó 45 años el país. 

     Cuando se piensa que han pasado desde entonces tres décadas, los  nicaragüenses comparten irremediablemente con los amantes del tango  y la milonga la frase de "que es un soplo la vida, y que 20 o 30  años, no es nada". 

     Pero 30 años en la vida de los nicaragüenses ha sido un largo  trajinar en la lucha contra el subdesarrollo, el hambre, la pobreza,  el analfabetismo, en fin, una larga lucha contra esos eternos  rezagos sociales y económicos, que perduran en el país. 

     Desde julio de 1979, los nicaragüenses han batallado desde el  gobierno a la oposición, por construir consensos nacionales,  ausentes en el país, de hecho, desde la Independencia Nacional de  España, en septiembre de 1821. 

     El gobierno del dirigente sandinista Daniel Ortega regresó al  poder en enero de 2007, tras ser vencido electoralmente en abril de  1990. 

     Luego de 16 años de gobiernos neoliberales, Ortega proclamó un  gobierno de unidad y reconciliación nacional como instrumento para  vencer los disensos y las precariedades que han predominado a lo  largo de la historia nacional. 

     Para lograr la unidad del país, el gobierno de Ortega proclama la  continuación de proceso revolucionario que emergió aquel julio de  1979 y que se interrumpió en abril de 1990, con el triunfo electoral  de la conservadora Violeta Chamorro. 

     Como mandataria, Chamorro impuso al país un gobierno neoliberal y  con ello las políticas de privatización y la reversión de todos los  logros sociales de la revolución sandinista. 

     Ortega ha propuesto a los nicaragüenses, desde enero de 2007, la  puesta en marcha de una democracia directa, que radique en el  desarrollo de los llamados Consejos del Poder Ciudadanos (CPC). 

     Ortega pretende que los CPC ejecuten las políticas públicas de  hambre cero, usura cero, calles para el pueblo, casas para el pueblo  y una casa mejor, financiados, en gran medida, con fondos  venezolanos y países europeos. 

     El emblema del gobierno de Ortega, en la continuación de su  proyecto revolucionario, es el proyecto hambre cero (fome cero en el  Brasil del presidente Luiz Inacio Da Silva) mediante el cual se  pretende dotar de capacidades productivas a unas 75.000 familias  pobres en un periodo de cinco años, unas 15.000 por año. 

     El programa pretende garantizar la soberanía alimentaria de los  nicaragüenses, cubriendo las necesidades alimentarias de los  sectores más pobres para revertir la tasa de mortalidad por  inanición y los índices de desnutrición entre indígenas y campesinos.  

     Dos años y medio después del retorno del sandinismo al poder, más  de 30.000 familias han sido favorecidas con el otorgamiento de bonos  alimentarios por un valor promedio equivalente a 3.000 dólares. 

     Los bonos proveen a los beneficiados de una vaca y una cerda  gestada, aves de corral, alimentos para animales, abonos, semillas y  árboles frutales y musáceas. 

     Ortega decretó la salud y la educación gratuitas. La atención en  hospitales se ha incrementado y se redujo la cifra de niños sin  escuela. 

     En el marco de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA),  el gobierno de Ortega puso en marcha en mayo de 2007 en el país, la  llamada Operación Milagro, que ha beneficiado con cirugías de ojos a  50.000 personas en Nicaragua. 

     La tasa de analfabetismo se redujo de 19 por ciento en 2007 a 4,1  por ciento en junio con la campaña de alfabetización de Martía Fidel.   

     Si el flagelo baja a 4 por ciento este julio, las autoridades  declararán a Nicaragua territorio libre de analfabetismo. 

     La lucha por construir un verdadero gobierno de mayoría, basado  en un real consenso nacional, continúa. 

     Los disensos son muy fuertes, en particular en la esfera política,  donde el gobierno tiene que bregar mucho para garantizar el respeto  a la libertad de expresión, a la libertad de manifestación y  protesta, elegir y ser elegido. 

     No cabe duda que los nicaragüenses batallan por encontrar una  vida mejor para todos.