BRASILIA, 14 jul (Xinhua) -- La Organización de
Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) difundió hoy un estudio
sobre la situación de la economía brasileña, en el cual alerta sobre los
riesgos que representan en el país los nuevos estímulos fiscales.
Esta meida no es recomendable, a no ser que la
desaceleración causada por la crisis financiera internacional sea más
severa que lo esperado, precisó el organismo.
El secretario general de la OCDE, Enrique Gurría,
entregó el estudio al ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, en
Brasilia.
La OCDE alertó en especial sobre los riesgos de
nuevos cortes de tributos o el aumento de los gastos públicos.
"En primer lugar, y lo más importante, si las
medidas resultaran en expansión permanente de los gastos, tales medidas
podrían ir contra los esfuerzos para reducir el camino del crecimiento de
gastos", señaló la entidad.
Brasil no es miembro formal de la OCDE, integrada
por 30 miembros, entre ellos Estados Unidos, Japón y la Unión Europea,
aunque el gobierno brasileño mantiene una relación de colaboración con el
organismo, sin tener por el momento planes de ingresar.
En lo que va del año el gobierno del presidente Luiz
Inácio Lula da Silva determinó el corte de impuestos para diversos
sectores, sobre todo industriales, y extendió los planes de obras públicas
como política anticíclica.
La OCDE llamó la atención ante un posible aumento de
los gastos con salarios.
"Las presiones por gastos están emergiendo a nivel
federal en la estela de los aumentos de gastos con la nómina de pagos",
destacó la organización.
La contención de los gastos públicos en Brasil se
vincula con la necesidad de abrir espacio en el presupuesto para el
aumento de las inversiones.
La OCDE consideró que pueden esperarse nuevos cortes
a la tasa básica de interés Selic en los próximos meses, actualmente en
9,25 por ciento anual.
El estudio evalúa que existe espacio para reducir la
meta de inflación brasileña fijada en 4,5 por ciento para 2011, que regula
la política monetaria, con una tolerancia de dos puntos
porcentuales.
De igual forma estima una retracción de 0,8
por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, por debajo de
las expectativas de menos 3 y menos 1 por ciento hechas por el
mercado financiero local y por el gobierno, respectivamente, con
un pronóstico de crecimiento de 4 por ciento en 2010.