LA HABANA, 14 jul (Xinhua) -- Cuba entrega esta
semana a Egipto la presidencia del Movimiento de Países No Alineados
(MNOAL), después de tres años de labor dedicados a reorganizar y
revitalizar el grupo, en medio de numerosos retos.
El traspaso de liderazgo se efectúa durante la XV
Cumbre del Movimiento que sesiona en el hotel Savoy del balneario egipcio
de Sharm El-Sheikh, ubicado a casi 500 kilómetros de El Cairo, en el
sur de la Península del Sinaí, frente al Mar Rojo.
Las autoridades cubanas afirman que entregan un
movimiento "más activo, revitalizado, con posiciones más sólidas y
coherentes que en el pasado" y con mayor protagonismo en la arena
internacional.
Durante la inauguración de la sesión ministerial de
la magna cita, el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno
Rodríguez, subrayó que el MNOAL superó los difíciles momentos de la última
década del siglo XX, después del fin de la llamada Guerra Fría,
cuando su relevancia se puso en duda.
Ante ministros y diplomáticos de las 118 naciones
miembros, Rodríguez expresó que la solidaridad y adherencia a los
principios, así como la unidad en la lucha, han sido factores clave en los
resultados significativos durante estos últimos tres años de
presidencia cubana.
La nación caribeña asumió la presidencia del MNOAL,
por segunda vez, en la XIV Conferencia Cumbre de jefes de Estado y
Gobierno celebrada en La Habana en septiembre de 2006.
En la clausura de aquel encuentro, el gobierno
cubano, que también presidió el MNOAL en el período 1979-1983, se
comprometió a trabajar para revitalizar y fortalecer esta agrupación del
Tercer Mundo, constituida de manera oficial en 1961 durante la Conferencia
de Belgrado.
El reto asumido por la isla entonces fue inyectar
dinamismo al MNOAL, hacerlo más efectivo y eficiente, con identidad propia
para una mayor credibilidad política en los foros internacionales.
En la cita ministerial preparatoria de la XV Cumbre,
efectuada en abril pasado en La Habana, Cuba informó que bajo su dirección
el Buró de Coordinación del MNOAL emitió unas 30 declaraciones en las
Naciones Unidas.
Estas declaraciones versaron sobre temas
prioritarios para los países del sur, en especial las referidas a la paz,
la autodeterminación y el derecho al desarrollo.
También se presentaron iniciativas en la Asamblea
General, sobre todo en materia de la reforma de la organización
multilateral, y en otros organismos internacionales.
El vicecanciller cubano Abelardo Moreno aseguró que
más allá de la diferencia de criterios y la diversidad de ideologías,
religiones y culturas, la mayor de las Antillas fomentó la unidad, la
cooperación y la solidaridad entre las naciones del Sur.
De acuerdo con Moreno, Cuba deja un movimiento
"sano, fuerte, donde la concertación y la solidaridad se han convertido en
algo de todos los días".
El canciller egipcio Ahmed Aboul-Gheit elogió la
entrega de Cuba a la defensa de los principios del MNOAL, establecidos en
1955 en la Conferencia Afro-Asiática de Bandung, y los intereses de sus
miembros.
Entre esos principios figuran el fortalecimiento de
la unidad y la solidaridad de la agrupación tercermundista, así como la
renovación de las posiciones y el compromiso de sus miembros con la
defensa del multilateralismo en las relaciones internacionales, el
respeto al Derecho Internacional y la Carta de Naciones Unidas.
Aboul-Gheit defendió la vitalidad y vigencia del
foro, el cual afirmó tiene aún mucho por hacer luego de superar momentos
difíciles y de vivir un momento de revitalización.
De acuerdo con el gobierno de Cuba el movimiento,
considerado el mayor grupo internacional, debe trabajar para consolidar el
multilateralismo, el cumplimiento estricto de la Carta de Naciones
Unidas y las leyes internacionales como base de las relaciones
internacionales y para solucionar los conflictos.
Como temas pendientes quedan la democratización del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mejorar los índices de salud
de las naciones en desarrollo y la búsqueda de soluciones a los
problemas de la humanidad, de manera particular a las crisis global,
alimenticia, energética y ambiental.
De igual forma se propuso continuar con la defensa
del derecho inalienable a la autodeterminación y mantener el planteamiento
de un nuevo orden económico internacional, con una arquitectura financiera
en la que participen todos los países del mundo y la demanda de
cancelación de la deuda.
El desarme nuclear, los esfuerzos por lograr una paz
justa y duradera en Medio Oriente, con la inevitable solución del problema
palestino, así como la condena a todo tipo de terrorismo y tráfico
de personas, e incrementar y multiplicar la solidaridad y la
cooperación sur-sur, son algunos de los retos del MNOAL.
En la tarea de enfrentar esos desafíos desde
la presidencia del movimiento, Egipto pide mantener y multiplicar su
cohesión y vitalidad, con decisiones y postulados en hechos que conduzcan a
un mundo mejor para los países del sur.