URUMQI, 13 jul (Xinhua) -- El entrenador de tenis de
mesa de Wang Youmi, un niño de la región autónoma uygur de Xinjiang de
ocho años de edad, le ha dicho que ya no habrá más sesiones y que es
mejor que se quede en casa.
No es difícil adivinar por qué. El pasado 5 de
julio, Urumqi, capital de esta región del noroeste de China, fue escenario
de unos disturbios en los que fallecieron 184 personas y otras 1.680
resultaron heridas.
Desde entonces, los padres de Wang le tienen muy
controlado por motivos de seguridad. Ahora sólo puede jugar con unos 20
niños de su edad en el patio de la comunidad, entre ellos su mejor amiga,
una niña de la etnia uygur llamada Guiwira.
Lo mismo le pasa a Talanbek, un chico kirguís de
trece años al que sus padres no le permiten salir de la comunidad desde
que se produjeron los enfrentamientos.
Talanbek vive en Dawan, zona en que los disturbios
fueron especialmente graves.Antes del 5 de julio, más de 50 niños de las
etnias han, uygur, kirguís, kazaja y hui solían jugar juntos al
terminar las clases.
"Muchos niños tienen que quedarse en casa después de
esos horribles incidentes", explicó.
Alemjan, un alumno uygur de 18 años de edad, cree
que el efecto de los disturbios durará "al menos un mes", porque la gente
"necesita más tiempo para recuperarse".
El chico aseguró que más de 30 de sus 50 amigos son
de etnia han. Habían planeado ir a un karaoke y a patinar, pero ahora han
tenido que cancelar sus planes y Alemjan se tiene que conformar con
jugar al baloncesto y al fútbol en el patio.
"Los disturbios podrán afectar a las relaciones
entre extraños, pero no dañarán nuestra amistad de acero", aseguró.
Fueron pocos los que acudieron al Parque Infantil de
Urumqi en el primer fin de semana después de los disturbios.
Xue Shengnan, de diez años, y su primo de nueve
años, Xue Muyun, fueron los únicos niños que remaron ayer en el lago.
"Este lugar solía estar lleno de visitantes y tenías
que hacer cola y esperar mucho tiempo para alquilar un barco", dijo Xue
Shengnan, acompañada de su padre.
"No tengo nada que hacer porque han cancelado
el curso de inglés que iba a hacer este verano. Estoy todo el día en
casa, así que mi padre pensó que necesitaba algo de aire fresco",
explicó la niña.