BEIJING, 13 jul (Xinhua) -- Después de negar su
implicación en la revuelta del 5 de julio en Urumqi, capital de la Región
Autónoma Uigur de Xinjiang en China, el Congreso Mundial Uigur (CMU)
y su presidenta Rebiya Kadeer se han ocupado de intentar manipular los
hechos propagando una serie de mentiras y falseando la realidad.
Sin embargo, las tácticas de los separatistas se han
evidenciado una tras otra, y Kadeer ha sido descubierta como
embustera por sus propias "verdades".
El martes, el CMU firmó un artículo de opinión en
nombre de Kadeer en el diario estadounidense Wall Street Journal y
concedió una entrevista a la cadena británica BBC para repetir sus
reivindicaciones de que 400 uigures habían sido asesinados en Urumqi
y otros 100 en Kashgar, la segunda ciudad más grande de la Región Autónoma
Uigur de Xinjiang.
"Pero sus reivindicaciones parecían entrar en
conflicto directamente con los testimonios de testigos y otras
informaciones recogidas por los medios de comunicación internacionales
sobre el terreno, en Urumqi, durante los últimos tres días", indicaba una
crónica del periódico británico The Daily Telegraph enviada desde
Urumqi el miércoles.
También el miércoles, las mentiras del CMU se
pusieron de manifiesto en Munich (Alemania). En una rueda de prensa
organizada por el CMU, los asistentes utilizaron fotografías para hacer una
contundente réplica a las acusaciones de la organización de que
entre 600 y 800 uigures habían muerto en las reyertas de Urumqi el 5
de julio.
Aparte de los números, el CMU y Kadeer también han
sido meticulosos sobre la imagen de "evidencia" que mostraban a los
medios de comunicación internacionales.
En una entrevista con Al Jazeera el martes, Kadeer
mostró una fotografía que pretendía ilustrar a "manifestantes uigures
pacíficos" en Urumqi y cómo habían sido tratados por la policía.
Luego se descubrió que esa fotografía se había obtenido de una
imagen de una página web china acerca de una protesta sin
relación alguna ocurrida en Shishou, provincia china de Hubei, el 26 de
junio.
Otra fotografía facilitada por la Asociación Uigur
de Estados Unidos para el "Turquestán Oriental" mostraba a separatistas
reunidos delante de la embajada china en Ankara (Turquía) y con ella
se pretendía ilustrar cómo los uigures habían sido perseguidos en las
revueltas del 5 de julio; sin embargo, se identificó esa imagen como una
escena de un accidente de tráfico captada el 15 de mayo a miles de
kilómetros, en Hangzhou, provincia china de Zhejiang.
Los separatistas están haciendo engreídos cálculos
con sus evidentes mentiras. En primer lugar, tratan de encubrir su
función de instigadores y autores intelectuales de la revuelta del 5 de
julio en Urumqi y edulcorar sus atrocidades y violencia hablando de
"protestas pacíficas".
En segundo lugar, distorsionan la verdad,
desacreditan las políticas del gobierno chino respecto a la minorías
étnicas, sabotean la unidad nacional y siguen con sus actividades para
enardecer a la muchedumbre avivando el odio.
En tercer lugar, juegan la "carta de la víctima" y
definen a los malhechores como "no privilegiados" y "manifestantes
pacíficos" a fin de ganarse el apoyo y la solidaridad de la
comunidad internacional.
Las mentiras, no obstante, los disuelven a ellos
mismos ante la verdad. Los separatistas como Kadeer están al límite de sus
posibilidades. Sólo podrían prepararse para fabricar nuevas mentiras
que enmienden las que han fallado.
Lo único que pueden conseguir al final es poner
en evidencia sus feas catacterísticas como separatistas del
"Tusquestán Oriental" y hacer el ridículo con sus mentiras.