URUMQI, 13 jul (Xinhua) -- Cuando el francés Michel
Dupond llegó el domingo al aeropuerto de Urumqi, capital de la región
autónoma uygur de Xinjiang (noroeste de China), se enteró de que el
suyo era uno de los pocos grupos extranjeros que no habían cancelado su
programa de actividades.
El pasado 5 de julio, la ciudad fue escenario de
unos disturbios en los que murieron 184 personas y más de 1.600
resultaron heridas.
El turismo de la región se ha visto muy afectado, ya
que las agencias de viajes han cancelado o pospuesto las excursiones a la
zona.
"Sólo hombres de negocios y corresponsales
extranjeros han venido y muchos otros han salido precipitadamente de
Xinjiang por razones de seguridad", afirmó Qi Xi, que trabaja como agente
turístico en el aeropuerto.
"Nadie nos impidió venir y no había ningún motivo
para cambiar de idea", dijo Dupond, que ya ha estado varias veces en
China.
La situación en las calles de Urumqi ha ido
mejorando, aunque todavía hay muchos agentes de policía en los principales
cruces.
Según el guía turístico local Liu Xiaoping, que se
ha hecho cargo del grupo de Dupond, tiendas y restaurantes han vuelto a
abrir y los vendedores se preparan para el bazar nocturno, pero
la tensión no ha desaparecido.
Cardin, otro de los viajeros, indicó que la
presencia de la policía especial en las calles sólo le hace sentir "más
seguro".
"Creo que China puede hacerse cargo del problema y
sé que se necesita tiempo para curar las heridas", añadió Dupond, que se
mostró encantado con "el museo moderno, la gente amable y la
buena comida".
El francés afirmó que los disturbios "han
sido instigados por fuerzas del extranjero", algo que "ya ha sucedido en
otros países".