LA HABANA, 12 jul (Xinhua) -- Cuba produjo el pasado
año 1,4 millones de toneladas de azúcar, cifra superior a los 1,2 millones
alcanzados en la cosecha de 2007, según informes de la Oficina
Nacional de Estadísticas (ONE).
De acuerdo con la ONE, la producción de azúcar sin
refinar en 2008 alcanzó los 1,4 millones de toneladas en 180 días de zafra
con un rendimiento de 41 toneladas por hectárea y las exportaciones de
la industria fueron de apenas 250 millones de dólares.
Esos números, aunque lejos de los logrados en los
años 80, cuando no se bajaba de los 7 millones de toneladas de azúcar y
esa industria era el motor de la economía cubana, pudieran marcar el
inicio de una tendencia al alza.
Aquellas sostenidas cifras millonarias estaban
respaldadas por fertilizantes, métodos de riego y pesticidas suministrados
a bajo costo por la Unión Soviética, combustible subsidiado y hasta un
mercado garantizado, pues el bloque socialista europeo compraba toda
la producción.
La desaparición de socialismo europeo en los 90
significó el desplome del mercado tradicional cubano, además de disiparse
las posibilidades de obtener insumos y piezas de repuesto para las
maquinarias.
Con el fin de los subsidios, la industria azucarera
de la isla tuvo que adaptar los costos de producción para que fueran
inferiores a las ganancias y la primera medida fue reestructurar el sector
a partir de 2002.
La reestructuración significó el cierre de 95
fábricas de azúcar improductivas, pero siempre tratando de mitigar el
impacto social sobre el personal excedente y apostando por un incremento
de los rendimientos de caña por hectárea.
"En el 2002 tuvimos que hacer lo que todo el mundo y
adecuarnos a los precios y a las condiciones del mercado internacional",
comentó el vicetitular del Ministerio del Azúcar (MINAZ), José Carlos
Santos.
"Teníamos una industria sobredimensionada", sostuvo
el funcionario que recordó que 300.000 cubanos dependían de ese
sector.
La caída de los precios internacionales del azúcar,
el aumento del costo del combustible, el pobre rendimiento agrícola e
industrial obligó a cerrar o desmontar decenas de fábricas y unas
60. 000 personas quedaron excedentes.
Sin embargo, paralelamente se aplicó un programa de
reanimación que incluyó desde los planes de ceba de animales en tierras
cañeras y la reforestación, pasando por la recalificación a los
trabajadores cesantes y sobre todo la autorización para que los cañeros
pudieran cobrar de acuerdo a su producción.
Ahora, el MINAZ controla 1,4 millones de hectáreas,
de las que 700.000 están dedicadas a la caña y otra cifra similar a
cultivos varios, pecuarios y frutales, así como a un programa
forestal.
Esos cultivos no cañeros asociados a la caña
empezaron a rendir frutos, no sólo por los ingresos extras que significan,
sino por el aporte a la necesitada canasta alimenticia nacional.
Por eso, este año se obtendrán unas 300.000
toneladas de hortalizas y 3.000 toneladas de carne porcina.
Entretanto, técnicos y científico desarrollan un
proyecto para mejorar los rendimientos cañeros, incrementar las variedades
y hacerlas más resistentes a las plagas.
Las nuevas especies son resistentes a la roya, el
carbón, el mosaico y la escaldadura, plagas que pueden causar serios daños
a las cosechas suelen ser dramáticas para la caña de azúcar.
"Buscamos garantizar alimentos para las
unidades productoras de azúcar" lógicamente no somos muy ambiciosos por
ahora", explicó Jorge Isidor, el viceministro del MINAZ responsable de
este proyecto de diversificación.