RIO DE JANEIRO, 11 jul (Xinhua) -- Una de las
noticias llamativas de esta semana fue proporcionada por dos compañías
petroleras estadounidenses, que anunciaron no haber encontrado petróleo ni
gas natural en un pozo perforado en el "pre sal".
De acuerdo con el anuncio de Exxon Mobil y Hess
Corporation, el pozo perforado en el campo de Guaraní, situado en el área
de concesión BMS-22, en la cuenca de Santos, no reveló la existencia de
hidrocarburos, siendo lo que se llama un "pozo seco".
El anuncio llamó la atención porque es el primero,
de los 16 pozos ya perforados en la formación conocida como "pre sal", que
no encontró petróleo o gas.
El "pre sal" es una formación situada profundamente
bajo el fondo del océano Atlántico, para llegar a la cual hay que
atravesar una capa de sal de 2.000 metros de espesura, donde se
descubrieron ricos yacimientos de crudo de buena calidad.
Hasta ahora la empresa brasileña Petrobras, que
descubrió esa formación, había perforado 15 pozos en las seis áreas de
concesión en que es la operadora, con un índice de aprovechamiento del 100
por ciento: todos encontraron petróleo.
También llamó la atención el hecho de que la empresa
petrolera nacional emitiese una nota en la que afirma que la ocurrencia de
nuevos "pozos secos" es muy "improbable", dados los modelos
geológicos conocidos, la cantidad de datos sísmicos disponibles y su
propia experiencia exitosa.
Enseguida el panorama empezó a quedar más claro.
Varios conocidos defensores de que se aplique en el "pre sal" el mismo
sistema de concesiones vigente hasta ahora para los campos petroleros
comunes salieron a comentar el hecho.
El analista de Modal Asset, Eduardo Roche, señaló
que el "pozo seco" perforado por las empresas estadounidenses "es un
alerta suficiente para que el gobierno reevalúe lo que hará" en el "pre
sal" .
Joao Carlos de Lucca, presidente del Instituto
Brasileño del Petróleo (IBP), que reúne a las empresas privadas, considera
que el campo de Guaraní comprueba los altos costos y las dificultades de
la extracción de ese petróleo.
Ambos enfatizaron que la justificación para cambiar
el régimen de exploración y explotación en el "pre sal" era el índice de
100 por ciento de aciertos, algo muy raro en la industria petrolera, que
ahora fue puesto en tela de juicio con la experiencia de Exxon y
Hess.
También asociaron el bajo nivel de riesgo con la
idea, predominante en el gobierno, de crear un régimen de producción
compartida en el que las empresas petroleras podrían ser contratadas
como operadoras, simplemente.
Ahora, dijo el consultor geológico y ex director de
la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), John Forman, ya no se justifica la
"euforia" con que empezó a discutirse el nuevo marco regulador de la
actividad en el "pre sal".
Es que, coincidentemente, la comisión
interministerial encargada de elaborar el anteproyecto de nuevo marco
regulador parece haber unificado sus posiciones y está lista para entregar
al presidente Luiz Inácio Lula da Silva sus conclusiones.
Por lo que ha trascendido, parece haber consenso
entre los integrantes de la comisión con respecto a recomendar al
presidente la adopción de lo que se ha llamado "el modelo noruego", cuyos
buenos resultados son conocidos.
Se trataría de crear una nueva empresa estatal, de
dimensiones muy reducidas, que administraría los yacimientos del "pre sal"
y contrataría a empresas petroleras para que los explotasen,
pagándoles por sus servicios.
Los resultados de la venta del petróleo así obtenido
formarían un fondo estatal, cuya renta se utilizaría para financiar una
educación de mejor calidad y programas sociales, reservando el capital
para inversiones estratégicas.
Ese modelo no interesa mucho a las empresas del
sector, que preferirían la manutención del actual sistema de concesiones,
en el que las empresas son dueñas del petróleo que extraen, a cambio del
pago de "royalties".
La discusión pública parecía perdida, pero la
aparición del famoso "pozo seco" en el área BMS-22 ha servido para renovar
las argumentaciones a favor del modelo vigente, una vez demostrados los
"riesgos" del "pre sal".
Un acontecimiento muy oportuno para las
petroleras privadas.