RIO DE JANEIRO, 10 jul (Xinhua) -- Una situación de
insomnio prolongado puede provocar alteraciones genéticas, según una
investigación con ratones realizada por investigadores de la
brasileña Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp).
Los ratones de laboratorio que fueron obligados a
permanecer despiertos por cuatro días seguidos tuvieron modificaciones en
sus genes que luego fueron reparadas tras un buen descanso, según el
estudio de la Unifesp, del que informa hoy en su página en internet
la Fundación de Apoyo a la Investigación en el Estado de Sao Paulo
(Fapesp).
El proyecto se proponía identificar la extensión de
las modificaciones moleculares que ocurren en el cerebro tras cuatro
días y cuatro noches sin dormir y cómo un descanso de 24 horas puede
revertir esos cambios.
Su objetivo, en últimas, era investigar las bases
biológicas de los disturbios del sueño.
Según los investigadores, los ratones privados por
96 horas del llamado sueño REM (Movimiento Ocular Rápido, fase del sueño
con mayor intensidad de ensueños y que en los humanos ocurre en la
segunda mitad de la noche) presentaron modificaciones en 78 genes
transcritos.
Sin embargo, 24 horas seguidas de descanso
permitieron que el 62 por ciento de esos genes modificados consigan
normalizar su expresión.
Entre los genes modificados destacaban los
relacionados a los procesos metabólicos, ritmo biológico (control del
período de sueño y vigilia), respuesta a estímulos y regulación de la
proliferación celular.
"Pensábamos que una privación de sueño de esa
magnitud podría generar una modificación mayor, ya que el genoma tiene
cerca de 25. 000 genes", explicó Camila Guindalini, una de las autoras del
estudio.
Los resultados del estudio realizado por Guindalini
en asociación con Monica Andersen, Tathiana Alvarenga y Kil Sun Lee, y
coordinado por Sergio Tufik fueron destacados en la última edición de la
revista científica Behaviourial Brain Research.
"Otros estudios con el modelo de privación del sueño
de 96 horas han generado mucha información sobre la reacción de los
animales, capacidad de atención, modificaciones hormonales y datos
neuroquímicos. Este nuevo estudio midió las modificaciones
moleculares", explicó Guindalini.
Las modificaciones genéticas fueron identificadas
mediante el análisis de la corteza cerebral de los animales en
microarrays, que son láminas preparadas con arreglos de fragmentos del
ácido desoxirribonucleico.
"Esa técnica nos permitió evaluar los genes de una
forma global. Es decir que en vez de observar un gen específico, pudimos
examinar cómo se comporta todo el conjunto después de una manipulación. De
esa forma evaluamos la expresión genética global relacionada a la
privación de sueño", afirmó la investigadora.
Así como las alteraciones biológicas causadas por la
privación del sueño REM, que son reparadas tras un descanso o algunos días
después, las modificaciones genéticas también ser normalizaron,
aunque algunas de forma gradual y lenta.
"Sabemos que tras 96 horas de privación del sueño
REM, el animal no puede volver a la situación normal tras un descanso.
Puede demorar hasta diez días para recuperar las condiciones anteriores",
afirmó.
Para mantener los animales despiertos, los
investigadores los colocaron en una plataforma en la que necesitan
equilibrarse para no caer a un recipiente con agua.