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ESPECIAL: Pide Brasil mayor responsabilidad en combate cambio climático
  11.07.2009 Actualizado a las 08:14:38
 

     BRASILIA, 10 jul (Xinhua) -- El gobierno de Brasil reclama que  los países industrializados salden su deuda histórica con el planeta  asumiendo una mayor responsabilidad en el combate al cambio  climático. 

     Esto permitiría un acuerdo amplio en la 15 Conferencia de las  Partes de la Convención del Clima (COP 15), a realizarse en  Copenhague, Dinamarca, en diciembre próximo. 

     La posición oficial brasileña, que exige compromisos inmediatos y  efectivos de los países ricos, viene siendo expresada desde fines  del año pasado en diversos artículos y documentos, y fue reafirmada  en la cumbre de L'Aquila, Italia, donde los líderes mundiales  discutieron sus puntos de vista sobre la crisis climática. 

     Como resaltó el presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras lanzar  en septiembre de 2008 el Plan Nacional contra el Cambio Climático,  las propuestas defendidas por Brasil en materia de reducción de  emisiones continuarán pautándose por el principio de  responsabilidades comunes, pero diferenciadas entre países  desarrollados y en desarrollo. 

     "Sabemos que la cantidad de emisiones globales provenientes de  países en desarrollo aumentará en el futuro, fruto del propio  crecimiento. Sin embargo, en nombre de la equidad en el esfuerzo  global, los países ricos precisan tomar la delantera", subrayó . 

     El presidente resaltó en diversas oportunidades que, después de  todo, el calentamiento global es el resultado de una acumulación  histórica de emisiones generadas por los países de industrialización  antigua. 

     "Estudios científicos comprueban que el aumento medio de  temperatura global desde la era preindustrial resulta  mayoritariamente de emisiones a lo largo de décadas de actividad  industrial", afirmó. 

     Los países desarrollados son los principales detentores de los  recursos financieros y tecnológicos necesarios para la mitigación  del cambio del clima, dijo. 

     "Los esfuerzos de los países desarrollados precisan ser más  ambiciosos, pero no es ese el mensaje que estamos escuchando.  Considerando las metas de mitigación establecidas en el Protocolo de  Kyoto, estamos frente a un cuadro preocupante", agregó. 

     Varios países revelan una trayectoria de emisión francamente  incompatible con los compromisos asumidos, y las obligaciones de  ofrecer auxilio financiero y tecnológico a los países en desarrollo  no están siendo cumplidas. 

     "La amenaza para muchos pobres es la de reducir emisiones por  medio de la suspensión o desaceleración de sus esfuerzos de  reducción de la pobreza. Es inadmisible pretender que países en  desarrollo renuncien a sus aspiraciones de bienestar en nombre de la  preservación de patrones insustentables de consumo", consideró. 

     Brasil reclama, además, que opciones con gran potencial de  mitigación, como el uso de biocombustibles, son limitadas por  restricciones de carácter proteccionista o por la divulgación de  informaciones distorsionadas sobre la relación entre producción de  alimentos y de biocombustibles. 

     El país sudamericano logró, con su tecnología de avanzada y sus  condiciones geográficas favorables para la producción de  combustibles renovables, hacer que 46 por ciento de su energía sea  limpia (basada en hidroelectricidad y biomasa) contra un nivel  global de apenas 13 por ciento. 

     Gracias al uso de etanol de caña de azúcar, que las autoridades  aseguran no implica ningún riesgo para la producción de alimentos,  Brasil evitó emitir 644 millones de toneladas de carbono en los  últimos 30 años 

     El país sudamericano es el cuarto mayor emisor mundial de gases  que provocan el efecto invernadero, y la deforestación provoca 75  por ciento de sus emisiones. 

     La lucha contra la deforestación es el concepto central de Plan  Nacional de Acción contra el Cambio Climático, que define una  reducción de 72 por ciento en la deforestación ilegal en la Amazonia  para 2018, lo que Brasil expone como el principal compromiso asumido  para hacer su parte en el esfuerzo mundial. 

     Según el gobierno, la experiencia brasileña muestra cómo los  países en desarrollo pueden contribuir con la lucha contra el cambio  climático a nivel mundial. 

     "El incentivo para actuar es claro, dado que los países más  pobres ya están sufriendo más duramente las perturbaciones  climáticas en gran parte causadas por patrones de producción y  consumo en los países más ricos", señaló el presidente Da Silva en  un artículo divulgado en marzo. 

     "Sin embargo, esto no debe servir como una nueva excusa para que  los países industrializados ricos eludan sus responsabilidades  fundamentales. Sería el insulto a la injuria, si se espera que los  países en desarrollo paguen el costo de revertir estas peligrosas  tendencias", enfatizó. 

     En L'Aquila, los líderes del G-8 manifestaron en un comunicado  que su objetivo es reducir 80 por sus emisiones de gases  contaminantes hacia 2050, y que el mundo en su conjunto debería  hacerlo en 50 por ciento. 

     Los negociadores brasileños del área medioambiental dijeron en  respuesta que la meta del G-8 "no tiene ninguna credibilidad" ni  puede ser aceptada si no hay una meta intermedia para 2020, lo que  debe ser la principal exigencia del país sudamericano a las naciones  ricas para llegar a un acuerdo en Copenhagen.  

     El G-8 siempre ha estado bajo los reflectores desde que fue  fundado en 1975. Su predecesor, el Grupo de los Siete, había  dominado durante mucho tiempo la economía mundial antes de la década  de los 90 y tenía una voz importante en los asuntos políticos y de  seguridad mundiales.