L'AQUILA, Italia, 10 jul (Xinhua) -- La cumbre del
grupo de los Ocho (G-8) concluyó hoy viernes con una promesa de movilizar
20.000 millones de dólares para ayudar a combatir la pobreza.
"Trabajando con el G-8, países africanos y europeos
y organizaciones multinacionales, tuvimos la satisfacción de
incrementar de 15.000 millones de dólares USA a 20.000 millones en
tres años", dijo el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, en
una conferencia de prensa al final de la cumbre en el poblado
central italiano de L'Aquila.
Se esperaba que los líderes mundiales prometieran
15.000 millones de dólares para ayudar a los países pobres a promover un
desarrollo agrícola sostenible para combatir el hambre. La suma final fue
de 5. 000 millones de dólares más.
"Damos la bienvenida a los compromisos hechos por
los países representados en L'Aquila hacia el objetivo de movilizar 20.000
millones de dólares USA en los próximos tres años a través de esta
estrategia coordinada y completa enfocada en el desarrollo agrícola
sostenible, mientras se mantiene un fuerte compromiso para
garantizar una adecuada asistencia de ayuda alimentaria de
emergencia", señalaron los líderes en una declaración.
El impacto de la crisis financiera global en el
continente africano y la seguridad alimentaria fueron los temas
principales en la agenda del día final de la cumbre. Durante los dos
primeros días, la cumbre se enfocó en la actual crisis financiera
internacional y el combate global contra el cambio climático.
Al enlistar los logros de la cumbre de tres días, el
presidente de Estados Unidos Barack Obama dijo que los líderes del G8
coincidieron en la necesidad de un acción colectiva y en más
estimulos para una recuperación económica sustentable.
"La recuperación plena todavía está lejos. Sería
prematuro comenzar a relajar nuestros planes de estímulo", declaró
Obama.
En el primer día, los líderes del G8 discutieron el
estado de la economía mundial y las medidas extraordinarias
adoptadas.
Afectada por la crisis financiera, la economía
global cayó en la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial,
provocando que los gobiernos de todo el mundo inyectaran cantidades
masivas de dinero a sus medidas de estímulo.
Al mencionar señales de estabilización y mayor
confianza, los líderes del G8 reconocieron que todavía hay riesgos
importantes para la estabilidad económica y financiera.
Acordaron que la acción política para apoyar a la
economía mundial y reparar el sistema financiero continuarán mientras sea
necesaria para garantizar un crecimiento sustentable y duradero.
La cumbre congregó a los líderes del G8, los
cinco principales países en desarrollo --Brasil, China, la India, México
y Sudáfrica, algunas naciones africanas, y a organizaciones
internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.