URUMQI, 10 jul (Xinhua) -- Algunas mezquitas en
Urumqi, capital de la región autónoma uygur de Xinjiang (noroeste de
China), han cerrado hoy viernes y se ha animado a los musulmanes de
la ciudad a asistir a las oraciones colectivas semanales en casa a la
vista de los disturbios registrados el pasado domingo, en los que murieron
al menos 156 personas.
Las cinco mezquitas cercanas a la calle Jiefang Sur,
centro de los disturbios, permanecían cerradas esta mañana.
Un imán explicó a las puertas de la Mezquita Baida,
ubicada en el número 441 de esta calle, que el templo había sido cerrado
"por motivos de seguridad" y aconsejó a los fieles que recen en sus
casas.
Algunas mezquitas pequeñas, sin embargo, siguen
abiertas y se preparan para las oraciones del viernes, conocidas como
Jumu'ah y consideradas como el ritual religioso más importante para los
musulmanes.
"Las mezquitas de algunas zonas sensibles han
cerrado a sugerencia de sus imanes", aseguró un funcionario del gobierno
regional de Xinjiang encargado de los asuntos religiosos. "Los
musulmanes suelen rezar en sus casas cuando hay plagas o malestar
social".
El funcionario indicó que no se sabrá cuantas
mezquitas han celebrado el Jumu'ah hasta que el ritual finalice sobre las
15:00 horas de esta tarde y añadió que los templos musulmanes ubicados
en otras prefecturas de Xinjiang continuarán con su actividades
habituales.
Un portavoz del gobierno en Kashgar, en el oeste de
Xinjiang, confirmó que la mayor mezquita de China, la de Id Kah, abrirá
sus puertas esta tarde a las más de 1.000 personas que suelen
participar en el ritual cada viernes.
Las principales calles de Urumqi, con una fuerte
presencia policial, parecían estar en calma esta mañana. Aunque se pueden
ver más peatones y vehículos en la calle que en los últimos
cuatro días, los vendedores ambulantes todavía no han vuelto a la calle.
La mayoría de las tiendas siguen cerradas.
La paz también parece reinar en Kashgar,
centro cultural de la etnia uygur, aunque la policía continúa patrullando
las calles y se ha desviado el tráfico para mantener a las multitudes
alejadas de la plaza principal.