Por Edgardo Loguercio
BRASILIA, 9 jul (Xinhua) - Brasil continuará
exigiendo un compromiso mayor de los países desarrollados en la lucha
contra el cambio climático y el reconocimiento de las responsabilidades
históricas del mundo industrializado en el calentamiento global,
indicaron este jueves fuentes gubernamentales.
Los líderes del G-8 -grupo de los siete mayores
países desarrollados más Rusia-- reunidos en en L Aquila, Italia,
manifestaron el miércoles en un comunicado que su objetivo es
reducir 80 por ciento sus emisiones de gases contaminantes hacia
2050 y que el mundo en su conjunto lo haga 50 por ciento.
Esa posición fue cuestionada por los líderes de
las naciones en desarrollo reunidos en el llamado G-5 -Brasil, China, India,
México y Sudáfrica-- quienes rechazaron la imposición de metas que
perjudicarían su crecimiento y el combate a la pobreza.
El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva
denunció que los países ricos exigen a los países pobres reducir sus
niveles de contaminación.
En diciembre de 2009, la 15 Conferencia de las
Partes de la Convención del Clima (COP 15), a realizarse en Copenhague,
Dinamarca, buscará un nuevo acuerdo para el combate al cambio
climático.
Cuando faltan cinco meses del encuentro, la ausencia
de un compromiso por parte de los países ricos para asumir objetivos para
la próxima década, planteando al mismo tiempo exigencias al mundo en
desarrollo, pone en riesgo la posibilidad de llegar a un acuerdo en
diciembre.
Fuentes de Itamaraty, la cancillería brasileña,
dijeron este jueves a Xinhua que la posición de Brasil es continuar
reclamando una mayor responsabilidad de los países desarrollados en los
esfuerzos para la reducción en la emisión de gases contaminantes.
La cancillería recordó que el país estableció en el
Plan Nacional sobre Cambio del Clima una meta de reducción de la
deforestación de la Amazonia brasileña de 82 por ciento para 2017 con
relación a los niveles de 2004, lo que representará una importante
contribución en la reducción de las emisiones.
El jefe de los negociadores de temas de medio
ambiente de Itamaraty, Luiz Alberto Figueiredo Machado, afirmó en L
Aquila que la meta expresada en el comunicado del G-8 no tiene ninguna
credibilidad ni puede ser aceptada si no hay una meta intermedia
para 2020.
El diplomático recordó que para los países en
desarrollo es más difícil cortar emisiones porque aún están en la lucha
contra el atraso social y que, por ejemplo, la expansión de las redes de
energía eléctrica a las comunidades conlleva inevitablemente más
emisiones por aumento del consumo.
Poco antes de la reunión en Italia, el presidente de
Estados Unidos, Barack Obama, propuso a Lula da Silva llegar a una
posición común hacia la Conferencia de Copenhague.
Sin embargo, de acuerdo al asesor especial del
mandatario brasileño para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García,
Obama admitió en la conversación el margen limitado de su país para asumir
compromisos más ambiciosos en el acuerdo que fijará metas para el
período entre 2013 y 2020.
La necesidad de establecer nuevas metas en la lucha
contra el calentamiento global deriva de que el Protocolo de Kyoto expira
en 2012.
Además de renovar el compromiso con los principios
establecidos en ese documento, nuevas metas más ambiciosas para la
reducción de las emisiones de carbono son demandadas por la comunidad
científica.
Los especialistas aseguran que es necesario impedir
que el planeta sufra un calentamiento superior a 2C, lo que tendría
consecuencias desastrosas para la vida en la Tierra.
Según el Panel Intergubernamental de Cambio
Climático de las Naciones Unidas (ONU), para que eso ocurra es fundamental
que las naciones desarrolladas reduzcan entre 25 y 40 por ciento de sus
emisiones hacia 2020 con relación a los niveles de 1990.
Como recordó el presidente Lula da Silva en un
artículo reciente, estudios científicos comprueban que el aumento medio de
la temperatura global desde la era preindustrial resulta
mayoritariamente de emisiones a lo largo de décadas de actividad
industrial.
Señaló el mandatario que los países
desarrollados son los principales detentores de recursos financieros y
tecnológicos necesarios para la mitigación del cambio climático, por lo que
deben tomar la delantera .