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Honduras cifra esperanzas en Oscar Arias como gran mediador
  09.07.2009 Actualizado a las 16:33:08
 

     Por Olman Manzano 

     TEGUCIGALPA, 8 jul (Xinhua) -- Como si se saliera de una intensa  tormenta, la sociedad hondureña toma uncorto respiro en la crisis  política que la azota desde el 28 de junio, cuando militares a punta  de fusiles depusieron al presidente Manuel Zelaya. 

     Por primera vez en 10 días se da una tregua entre los grupos  simpatizantes y antagónicos a Zelaya, quienes apenas salieron a las  calles a protestar y se registraron breves cortes de carreteras en  algunas regiones. 

     Los militares y la policía guardaron con cautela sus armas y el  ímpetu por reprimir a los que se "pasan de la raya" y violentan,  según ellos, la institucionalidad, al exigir el retorno del  gobernante derrocado, que para muchos se ha convertido en un héroe. 

     La cita del jueves en Costa Rica, donde se buscará la solución al  conflicto, alienta las esperanzas de Zelaya y su grupo de retomar el  poder, aunque el presidente de facto, Micheletti, ha sido más que  tajante al decir que a Costa Rica va a "dialogar no a negociar el  retorno de Zelaya al poder". 

     Esa posición ha tomado fuera de balance a analistas hondureños,  que opinan que lo menos que se quiere es la confrontación. 

     Para el prestigioso periodista hondureño y analista de la cadena  CNN, Jacobo Goldstein, lo menos que se debe buscar en este momento  es la confrontación. 

     "Es importantísimo que no corra más sangre; es vital que el  nombre de Honduras deje de ser mancillado a nivel mundial; cualquier  arreglo al que se llegue siempre que sea honorable y que beneficie  las aspiraciones democráticas de los hondureños será bienvenido",  destaca. 

     Sobre ese razonamiento, los hondureños esperan que todo se  normalice y regrese la paz a ese empobrecido país, convulsionado por  enfrentamientos entre civiles y militares, con un saldo de un muerto  y decenas de heridos el pasado domingo frente al aeropuerto  Toncontín, en Tegucigalpa. 

     La semana pasada fue muy agitada, se nombró a un presidente de  facto y su gabinete fue juramentado en su totalidad, mientras que la  remoción del servicio exterior no se hizo esperar. 

     Por si fuera poco, la OEA suspendió a Honduras de esa  organización, con el unánime rechazo de la comunidad internacional  que no concibe cómo, en pleno siglo XXI, se materializa un golpe de  Estado en Latinoamérica, aunque se quiera disfrazar de legalidad. 

     En las dos últimas décadas sólo se ha registrado el golpe en  Haití en 1991, y un fallido intento el 11 de abril de 2002 en  Venezuela. 

     Con todo, el grupo de Zelaya, la mayoría en la clandestinidad,  aún guarda la esperanza de retomar el poder y dar marcha atrás a los  cambios que se han dado en el gobierno de facto desde el  derrocamiento de Zelaya. 

     Mientras, en el Congreso Nacional, el diputado del Partido  Liberal (derecha), Mauricio Reconco, dijo el martes que la  aplicación del golpe de Estado fue lo mejor, "si no este país  estuviera en una situación peor". 

     Reconco se sintió orgulloso porque "Honduras es señalado como un  país que se le atravesó en el camino a(l izquierdista) Hugo Chávez",  dijo. 

     Honduras guarda la esperanza de que, con la mediación del  presidente costarricense y Nobel de la Paz, Oscar Arias, se logre la  tranquilidad y la paz social que ese país goza desde 1982, que  inició una era de presidentes democráticamente electos.