L´AQUILA, Italia, 8 jul (Xinhua) -- Los líderes del
Grupo de los 8 países más industrializados del mundo (G8) reconocieron el
miércoles durante una reunión los fuertes riesgos de la economía
mundial y suavizaron los objetivos sobre la reducción de la emisión
de gases con efecto invernadero.
"Mientras que hay señales de una estabilización,
incluyendo la recuperación de las bolsas de valores, la expansión de la
caída de las tasas de interés, la mejora en los negocios y la confianza
del consumidor, la situación permanece incierta, por lo que aun hay
importantes riesgos para la estabilidad económica y financiera",
manifestaron los líderes en una declaración que concluye la reunión
del primer día de la cumbre en el poblado central italiano de
L´Aquila.
La crisis fianciera, la cual comenzó el pasado
otoño, ha arrastrado a la economía global a una fuerte recesión que el
mundo no había visto desde la Segunda Guerra Mundial, provocando que
los gobiernos tomasen acciones concertadas, sin precedentes, para
asegurar la recuperación y la reparación de los sitemas
financieros.
Frente a estos riesgos significantes, los líderes
del G8 juraron tomar los pasos necesarios, incluyendo la adopción de más
medidas de estímulo, con el fin de restaurar un desarrollo
sostenible, fuerte y firme de la economía mundial.
Asimismo, instaron a tomar las "estrategias de
salida" apropiadas para expandir las políticas que serán tomadas como
medidas extraordinarias, una vez que la recuperación esté
asegurada.
No obstante, los líderes del G8 también acordaron
que lo peor de la crisis ha terminado, así como respecto a su preparación
para redactar un sistema conjunto de reglas para la economía global,
un proceso que continuará en la cumbre del Grupo de los 20 (G20),
que tendrá lugar en septiembre, en la ciudad estadounidense de
Pittsburgh.
Durante la reunión de apertura de la cumbre, los
líderes de los países industrializados también hicieron referencia al
cambio climático, comprometiéndose a limitar el calentamiento global a
dos grados centígrados sobre los niveles de la era pre
industrial.
Sin embargo, suavizaron el objetivo sobre la
reducción de un 50 por ciento en las emisiones de gases con efecto
invernadero para el año 2050, ya que aunque se estableció el propósito, no
se concretó una base como referencia anual.
"Reiteramos nuestra voluntad de compartir con todos
los países el objetivo de lograr una reducción de al menos 50 por ciento
en las emisiones de gases a nivel global para el año 2050,
reconociendo que ésto implica que las emisiones deben llegar a su
punto máximo tan pronto como sea posible, para comenzar a reducirse
a partir de ese momento", agregó el documento.
La Unión Europea ha presionado para una reducción de
la mitad, con base en el año 1990. Mientras que Estados Unidos
quiere utilizar como referencia el nivel de emisión del 2005, el
cual es superior al del año sugerido por el bloque europeo.
Se esperaba que Washington hiciera una concesión en
el tema, pero la declaración dejó el tema inconcluso.
La declaración agregó que, de igual manera, los
líderes instaron a las economías emergentes a "emprender acciones
cuantificables para reducir de manera colectiva las emisiones de
forma significativa bajo los niveles acostumbrados en un año
específico".
Estos esfuerzos globales para enfrentar el cambio
climático culminarán en la Conferencia del Cambio Climático de las
Naciones Unidas, la cual tendrá lugar en Copenhagen en el mes de
diciembre.
Se considera que la reunión de L´Aquila es
fundamental para un nuevo pacto global sobre el cambio climático, para que
remplace al actual Protocolo de Kyoto, el cual expira en el año 2012,
debido a que es la única cumbre del G8 antes de la reunión en Copenhagen,
en donde se prevé que se lleve a cabo el nuevo pacto sobre este
asunto.
Asimismo, los líderes de estas ocho naciones
abordaron temas tales como el desarrollo y la seguridad alimenticia,
durante las primeras dos sesiones de trabajo del día, evaluando los
compromisos tomados en cumbres previas.
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi,
manifestó que Italia realizará los compromisos hechos a los países
africanos, antes de que termine este año.
El premier añadió que debe haber un cambio en
los métodos de dar ayuda a Africa, presentando el "financiamiento que va a
la implementación de proyectos específicos" y los "mecanismos
de reporte", lo cual hace posible controlar lo que se está
llevando a cabo y lo que debe hacerse en el continente africano.