RIO DE JANEIRO, 7 jul (Xinhua) -- Investigadores
brasileños desarrollaron una tecnología que permite reducir a la mitad la
vinaza que queda como residuo de la transformación de caña de azúcar
en etanol, un subproducto altamente contaminante.
La tecnología fue desarrollada por científicos de la
Universidad de Sao Paulo (USP) y de la empresa de consultoría Fermentec
tras cuatro años de investigaciones, informó Ciencia Hoy, el portal de
noticias de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia.
"La reducción de la vinaza permite, además de
disminuir el impacto negativo de la producción del etanol en el medio
ambiente, disminuir los altos costos que tienen los productores de etanol
para tratar este residuo", explicó este martes Ciencia Hoy.
Pese a que la vinaza es usada como abono en los
cañaverales por tratarse de una mezcla de agua con materia orgánica, su
uso excesivo y concentrado en una área puede contaminar ríos y aguas
subterráneas debido a que es un residuo rico en potasio.
Por tratarse de un residuo contaminante, la
legislación determina que sea aplicado como abono en poca cantidad y en
grandes extensiones, lo que eleva el costo de las empresas con el
almacenamiento y el transporte de este producto.
En condiciones normales, por cada litro de etanol
producido son generados 12 litros de vinaza, pero la tecnología
desarrollada por la USP reduce a apenas 6 litros la cantidad del residuo
que queda por litro del combustible.
Para conseguir tal reducción los investigadores
doblaron la cantidad de caldo de caña a ser fermentado con la misma
cantidad de levadura y disminuyeron la temperatura del proceso desde 33
grados centígrados hasta 27 grados centígrados.
Como el caldo de caña concentrado tiene más azúcar,
el etanol resultante presenta un contenido alcohólico de 16 grados, el
doble del obtenido con el método convencional y un nivel en el que no
sobreviven los microorganismos utilizados como levadura.
Según el ingeniero agrónomo Luiz Carlos Basso,
investigador de la USP y uno de los responsables por el proyecto, el
secreto es la reducción de la temperatura de fermentación, que permite
que, tras un proceso de refrigeración, la levadura pueda sobrevivir a un
nivel de alcohol dos veces mayor que el convencional.
Como la tecnología garantiza la supervivencia de la
levadura, los microorganismos podrán ser usados nuevamente en el
procesamiento del caldo de caña tal como ocurre actualmente, sin elevar el
costo del proceso ni atrasarlo.
"Con la nueva tecnología será necesaria la mitad de
la flota de camiones cisterna que es usada hoy para transportar la vinaza.
Ese ahorro permite recuperar en dos años los gastos que serán necesarios
con los sistemas de refrigeración", según Basso.
El nuevo sistema también reduce los gastos con la
energía térmica necesaria para separar la vinaza del etanol y elimina los
gastos con antibióticos en la fermentación, ya que la mayor cantidad de
alcohol elimina las bacterias que pueden afectar el fermento.
La nueva tecnología ya fue probada exitosamente por
la Fermentec en escala piloto en una planta de etanol en el estado de Sao
Paulo y será aplicada en escala industrial este mismo año.
Brasil, el mayor productor y exportador mundial
de etanol de caña de azúcar, posee una flota de vehículos que
actualmente consume más etanol que gasolina.