TEGUCIGALPA, 26 jun (Xinhua) -- En
medio de una agitación política, el gobierno del presidente Manuel Zelaya
inició hoy la distribución de unas 15.000 urnas en diferentes regiones del
país para llevar a cabo el domingo una polémica consulta popular.
Obreros, sindicalistas y voluntarios comenzaron el
traslado de las urnas, dirigidos desde casa de gobierno por el propio
gobernante.
En tanto, las Fuerzas Armadas
desplegaron centenares de soldados para resguardar el Congreso Nacional,
la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Supremo Electoral y otros
edificios gubernamentales.
En la mañana, reservistas de las Fuerzas Armadas y
las organizaciones de derecha "Unión Cívica Democrática" y "Paz y
Democracia" realizaron una marcha hasta el parque central de
Tegucigalpa para rechazar la consulta.
En esa consulta, el Poder Ejecutivo pedirá a la
población su opinión para agregar una cuarta urna en las elecciones
generales de noviembre, a fin de que se vote para convocar una asamblea
que reforme la carta magna, con el objetivo de permitir la reelección
presidencial.
En las tres restantes urnas, los hondureños votarán
para elegir al presidente, 128 diputados del Congreso Nacional y 298
alcaldes.
Medios locales citaron declaraciones del secretario
privado presidencial Enrique Reina, que señaló que la consulta "no es
vinculante", y que sólo se oponen a ella "grupos de poder que no
quieren que se le consulte al pueblo para fortalecer la democracia".
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