Por Olman Manzano
TEGUCIGALPA, 26 jun (Xinhua) -- La crisis política
en Honduras que gira en torno a una consulta popular y la destitución del
jefe de las Fuerzas Armadas, amenaza con quebrar la joven democracia
hondureña.
Se denuncia que desde el Congreso Nacional se planea
un "golpe técnico" para destituir al presidente Manuel Zelaya.
La crisis se acentúa y toma ribetes internacionales
con el anuncio del presidente venezolano Hugo Chávez, al decir en su
programa semanal "Aló Presidente" que "estamos dispuestos a hacer lo
que haya que hacer para que se respete la soberanía de Honduras y la
voluntad del pueblo de Honduras".
La convulsión política llegó a su clímax a pocas
horas de celebrarse la encuesta popular el domingo 28 de junio, que ha
sido el detonante para que se desate una verdadera guerra de poderes en
Honduras.
En esa consulta, el Ejecutivo pedirá a la población
su opinión para agregar una cuarta urna en las elecciones generales de
noviembre, para que se vote para convocar una asamblea que reforme
la carta magna, con el objetivo de permitir la reelección
presidencial.
En las tres restantes urnas, los hondureños votarán
para elegir al presidente, 128 diputados del Congreso Nacional y 298
alcaldes.
Esas intenciones han desatado una confrontación del
Ejecutivo con políticos, empresarios y la iglesia católica a los que el
presidente Zelaya llama "grupos fácticos" que han tenido sumido al pueblo
hondureño y no han permitido el desarrollo de esa nación.
DESACUERDO CON EL CONGRESO
El congreso hondureño había aprobado el martes una
ley que regula los referendos y plebiscitos, y con la que parecía haber
congelado los planes del mandatario de reformar la carta magna.
La noche del jueves, el congreso nombró una comisión
para que investigue las actuaciones del presidente Manuel Zelaya, ante sus
inusuales comportamientos de desacato a la ley, lo que sería según
el mandatario el inicio para "buscar derrocarlo del poder a través
de un golpe técnico".
Ante eso, Zelaya se atrincheró la noche del jueves
con centenares deseguidores en casa de gobierno, donde reveló el plan y
dijo que "quieren destituir al presidente, eso es arbitrario, es
totalmente improcedente".
Contestó al presidente del congreso, Roberto
Micheletti, con críticas duras que éste no tiene derecho a inhabilitar a
Zelaya porque, según el mandatario hondureño "a mí me eligió el pueblo y
no el Congreso".
A Micheletti le calificó como "un candoroso señor,
electo en una elección de segundo grado" a quien repetía Zelaya la
pregunta de "¿Qué te pasa, Roberto?".
Previo a sus declaraciones y bajo una copiosa
lluvia, el mandatario irrumpió en la tarde con unas 2.000 personas en la
base de la Fuerza Aérea en Tegucigalpa, donde solicitó la entrega de las
urnas que utilizarán para realizar la encuesta del 28 de junio.
La inesperada decisión del gobernante surgió un día
después que destituyera al jefe de las Fuerzas Armadas, general Romeo
Vásquez Velásquez y aceptara la renuncia del ministro de Defensa, Edmundo
Orellana, quien se negaron a participar en la consulta por
considerarla ilegal.
La revocación del militar provocó la reacción de la
Corte Suprema de Justicia que pidió su reintegro, luego que la fiscalía
general de Honduras presentara un recurso legal a favor de Vásquez
Velásquez.
Pese a todo, Zelaya ha reiterado desde la noche del
jueves en mensajes por radio y televisión que la "consulta va" con la
ayuda de la policía y grupos sociales que apoyará con la distribución y
custodia del material.
PIDE INTERVENCION DE LA OEA
Un ingrediente que alienta las esperanzas del
Ejecutivo para no renunciar a la consulta, es el apoyo de la Organización
de Estados Americanos (OEA), que envió observadores.
Esa visita ha sido rechazada por el Congreso y ha
motivado protestas públicas frente a la oficina de ese organismo en
Tegucigalpa.
El presidente del parlamento hondureño dijo en
sesión del pasado martes que "expresamos la profunda indignación de este
poder del Estado, por la participación de este organismo panamericano en
una misión de acompañamiento que encabeza el señor Raúl Arconada
Sempé".
En respuesta, el gobierno hondureño a través de su
representante ante la OEA en Washington, Carlos Sosa Coello, había
solicitado una reunión del Consejo Permanente de la OEA para este viernes
y analizar la crisis política e institucional de ese país.
Sosa pidió hoy la asistencia de la OEA en la crisis
política interna de Honduras, porque, dijo, "la institucionalidad
democrática y el ejercicio legítimodel poder están en riesgo, están siendo
amenazados".
Así expresó esta mañana durante la sesión
extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, convocada a petición de
Honduras .
Sosa Coello ha dicho que la reunión será para
analizar "el riesgo del proceso político institucional democrático y el
legítimo ejercicio del poder" y que emita una resolución de apoyo a las
instituciones democráticas del país.
Sin duda que mientras más se acerca el día de la
consulta, se puntualiza la crisis que tiene a los hondureños en zozobra y
temor de lo que pueda ocurrir.
En las principales ciudades, muchos han abarrotado
los supermercados para aprovisionarse de víveres y han acudido a las
estaciones gasolineras a llenar el tanque de sus vehículos, ante el
temor de una asonada militar que podría despertarlos de golpe y
romperse así los 27 años de vida democrática que tanto le ha costado
al país.