RIO DE JANEIRO, 23 jun (Xinhua) -- La empresa
petrolera estadounidense Chevron anunció hoy que evalúa la posibilidad de
explorar en Brasil la capa situada en la cuenca petrolífera de
Campos, Rio de Janeiro, conocida como el "pre sal".
El "pre sal" es una formación geológica situada a
gran profundidad, bajo el fondo del océano Atlántico, que corre unos 800
kilómetros paralela a la costa brasileña, donde se han encontrado
importantes yacimentos de petróleo bajo una capa de sal de 2.000
metros.
De acuerdo con el presidente de Chevron en Brasil,
George Buck, la empresa analiza la estructura del "pre sal" en aquel
campo, que es operado por la compañía y cuenta con reservas de entre 200 y
300 millones de barriles.
Además de ser la operadora, Chevron tiene una
participación de 51, 74 por ciento en Frade, donde invirtió 3.000 millones
de dólares y se espera conseguir una producción de 90.000 barriles diarios
en el año 2011, sin contar con el "pre sal".
El petróleo obtenido, conforme a los actuales
contratos de concesión, es administrado por las empresas que lo extraen, y
Chevron aún no ha decidido si venderá a la brasileña Petrobras el
petróleo de Frade o si lo exportará a Estados Unidos, dijo Buck.
La empresa estadounidense, que también tiene
intereses en el sector de lubricantes, pretende invertir alrededor de
5.000 millones de dólares en la producción de crudo en Brasil hasta
2020.
Los proyectos en relación al "pre sal" pueden sin
embargo verse obstaculizados con el nuevo marco regulador que el gobierno
brasileño prepara para el sector, cuyas líneas generales serán
presentadas en agosto al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da
Silva.
Existen grandes posibilidades de que el sistema de
concesiones sea sustituido por el de compartimiento de la producción, o
incluso por un nuevo monopolio estatal que contraría empresas petroleras
como prestadoras de servicios.
La directora de nuevos negocios de Chevron,
Patricia Pradal, dijo que la empresa actúa en otros países con el sistema
de compartimiento de la producción, por tanto confía en que
Brasil sabrá escoger un modelo que no ahuyente las inversiones.