SANTIAGO, 23 jun (Xinhua) -- Siete de cada 10
latinoamericanos desean una mayor integración económica, aunque esto no se
traduce en un mayor deseo de integración política, según un sondeo
difundido hoy por la consultora chilena Latinobarómetro.
De acuerdo con la encuesta, 73 por ciento de los
latinoamericanos aprueba la integración económica, pero sólo 60 por ciento
considera que deben hacerse concesiones para avanzar en ese
concepto.
"La integración se presenta ante los ciudadanos como
una oportunidad, porque perciben que sus consecuencias son beneficiosas.
Es así como desean la integración económica. Al mismo tiempo la
integración parece presentarse como una amenaza", dijo la directora
de este estudio, Marta Lagos.
"Lo más amenazante de ella (la integración) son las
personas de otros países, los limites fronterizos, los recursos
naturales", agregó.
En cuanto a los temas específicos, 69 por ciento
respondió que el asunto energético puede ayudar a avanzar en la
integración, mientras que 69 por ciento dijo estar de acuerdo con que los
nacionales puedan invertir en el exterior y viceversa.
Entre tanto, 57 por ciento está de acuerdo con la
creación de un Banco Central Sudamericano, 46 por ciento admite la libre
circulación de los ciudadanos por las fronteras y 84 por ciento
concede mucha importancia al respeto de los límites territoriales.
Existe un creciente respaldo a la integración
económica, pero sin otorgar concesiones a otros países y con un aumento de
la desconfianza en la política, destacó Lagos.
"América Latina estaría demandando una integración
de las cosas, pero no de las personas", añadió.
El estudio fue realizado con base en entrevistas a
20.204 personas de 18 países de América Latina, sin la inclusión de Cuba,
del 1 de septiembre al 11 de octubre de 2008.
El sondeo también mostró la opinión de América
Latina respecto a las grandes potencias, al ubicar España en la mejor
posición con 62 por ciento, seguida de Japón (61), la Unión Europea (59)
China (58) y Estados Unidos (58).
En la presente década Chile bajó su buena
percepción de Estados Unidos al pasar de un índice de 67 por ciento en 2000, a 58
por ciento en 2008.