Por Marcela Rodríguez
BOGOTA, 19 jun (Xinhua) -- Las víctimas de agentes
estatales se declararon hoy frustradas, tristes e indignadas con la
anulación por parte del congreso de una ley de reparación pero resueltas a
crear un nuevo proyecto que garantice sus derechos.
Iván Cepeda del Movimiento de Víctimas de
Ejecuciones Extrajudiciales lamentó el hundimiento del proyecto que
garantizaba la reivindicación de los afectados y aseguró que acudirán a
las instancias internacionales que apoyaron tal iniciativa.
"Vamos a volver a presentar un proyecto de ley,
vamos a un nuevo proceso de discusión con las víctimas y a movilizar a la
opinión pública nacional e internacional", advirtió el defensor.
Después que el Congreso y la Cámara de
Representantes (baja) aprobaron el texto creado por las víctimas y
rechazaron la propuesta del Ejecutivo, el presidente Alvaro Uribe ordenó
la anulación de la ley por falta de presupuesto para cumplirla.
Antonio Madariaga, vocero de las familias de
asesinados por uniformados, dijo que propondrán que aquellos sectores que
financian la política de seguridad para eliminar a los armados, aporten
recursos para resarcir a las víctimas.
"Creemos que así como es posible destinar el
impuesto al patrimonio para financiar la guerra es posible un impuesto
para la reparación", dijo el afectado.
El impuesto al patrimonio es pagado por los sectores
pudientes para garantizar el mantenimiento y modernización de la
artillería con la que se combate a los violentos y el Ejecutivo estudia si
se extiende o no a la clase media.
El senador Juan Cristo, uno de los ponentes de la
iniciativa de las víctimas desvirtuó los argumentos del presidente dudando
de la veracidad de las cifras que señaló se necesitaría para las
indemnizaciones de los afectados.
"(El gobierno) estaría diciendo que hay más víctimas
de agentes del Estado que de paramilitares y guerrilleros, lo cual no es
cierto" , sostuvo el legislador, desestimando que se requieran 80 billones
de pesos (40 millones de dólares) como anotó Uribe.
La propuesta anulada dejaba las víctimas de agentes
estatales en el mismo nivel de las de armados y las eximía de iniciar
procesos judiciales ordinarios, asimismo garantizaba su
indemnización.
La del Ejecutivo no reconocía responsabilidad del
Estado en los crímenes sino solidaridad, y exigía que la reparación se
concretara una vez los jueces emitieran condena contra el
victimario.
La sede de gobierno por su parte también manifestó
su decisión de emanar un nuevo proyecto para la reparación de esos
afectados que ascienden a 250.000, e insistió en que aprobar lo que no se
puede cumplir sería frustrar más a los afectados.
Cristo sostuvo que la decisión deja un ambiente de
tristeza, indignación y frustración, después de dos años de trabajo
acompañado por el grupo de personas supeditadas por el Ejecutivo al
terreno económico y negándoles el reconocimiento de sus derechos.
"Al escuchar al relator de la ONU decir que era
inaceptable lo que pasa a esas víctimas, el gobierno decidió hundir la
ley.
"Si no incluimos a las víctimas como ciudadanos de
primera jamás vamos a poder superar el odio y el resentimiento. Las cifras
más exageradas llevan a pensar que las víctimas de agentes del Estado en
porcentaje de las otras, no superan el 4 o 5 por ciento, dijo el
legislador.
"Estamos hablando de 250.000 victimas, es muy alta
la cifra pero es muy baja para el tema fiscal que es de lo que habla el
gobierno", agregó.
Cientos de jóvenes en su mayoría de escasos
recursos, fueron engañados por personas que les prometieron empleos lejos
de casa y los llevaron a intendencias militares donde fueron ejecutados y
mostrados como combatientes muertos en combates.
El relator de la Organización de Naciones Unidas
para la Ejecuciones Extrajudiciales, Philp Alston, visitó el país para
investigar lo acontecido con los mal llamados "falsos positivos" y
estimó gravísima la situación de violación a los derechos humanos
por el escándalo.
Alston recomendó agilizar las investigaciones y
castigar a los responsables, y pidió al ejército reconocer la magnitud de
los hechos así como su responsabilidad.
El fiscal Mario Iguarán advirtió que hay más de
1.000 investigaciones contra miembros de la fuerza pública que cometieron
crímenes y coincidió con Alston al afirmar que no hay elementos que
relacionen las acciones con una política de Estado.
El gobierno de Uribe agradeció las declaraciones de
Alston en torno a ese particular y pese al llamado de atención, se declaró
conforme con el que llamó "reconocimiento a la disciplina y
efectividad del ejército".
Iguarán manifestó la disposición del ente
investigador para esclarecer los crímenes que tildó de "gravísimos y
vergonzosos, fáciles de explicar desde el punto de vista jurídico pero
difíciles de entender desde el punto de vista humano".
"Como fue el caso del joven con
incapacidades mentales que se dedicaba a oficios varios y desapareció del
municipio Soacha (al sur de Bogotá) y al otro día apareció muerto como un
supuesto integrante de un grupo armado", lamentó el jefe fiscal.