RIO DE JANEIRO, 15 jun (Xinhua) -- Un estudio
brasileño demostró que áreas arrasadas por proyectos mineros en la
Amazonia pueden recuperar parte de la rica biodiversidad que tenían antes
de la deforestación.
El proyecto, divulgado hoy por la Sociedad Brasileña
para el Progreso de la Ciencia, constató que, tras la reforestación de
tierras arrasadas por la explotación minera, las especies de
anfibios y reptiles que las ocupaban tienden a regresar.
El estudio midió las poblaciones de anfibios y
reptiles en ocho áreas de reforestación en locales en que funcionaban
minas de bauxita en Porto de Trombetas, municipio en el estado amazónico
de Pará (norte del país).
"Ciencia Hoy", portal de noticias de la Sociedad
Brasileña para el Progreso de la Ciencia, señaló que tras ser usadas como
minas de explotación intensiva, las áreas fueron reforestadas en las
décadas de 1980 y 1990.
Los investigadores a cargo del proyecto dijeron que
las zonas reforestadas cuentan hoy, además de una capa vegetal, con una
comunidad establecida de animales, lo que indica la tendencia de
recuperación de la biodiversidad.
El estudio fue elaborado por investigadores del
Museo Paraense Emilio Goeldi y de la Universidad Federal de Pará, y contó
con la financiación de la empresa Minería Río del Norte (MRN), que explora
la región desde 1974.
"La colonización de las áreas reforestadas por
algunas especies de anfibios y reptiles indica que ellas ya presentan
cierta reconstrucción de la cobertura vegetal", explicó el biólogo Ulisses
Galatti, investigador del Museo Paraense Emilio Goeldi.
Galatti es uno de los responsables del proyecto
comparatista entre la riqueza de especies animales en las áreas
reforestadas y en las que aún tienen vegetación nativa.
En las áreas reforestadas fueron contabilizadas 16
especies de reptiles y 14 de anfibios, entre las cuales los batracios
Allabates femoralis y Osteocephalus oophagus, éste último de hábitos
nocturnos, y la lagartija Gonatodes humeralis, dijo Galatti.
En las áreas próximas con vegetación nativa fueron
contabilizadas 32 especies de reptiles y 17 de anfibios.
Según los biólogos que participaron en el proyecto,
la baja densidad de la población de serpientes fue la responsable por el
reducido número de especies de reptiles en la comparación con las
áreas de vegetación nativa.
"Es posible que este grupo (las serpientes) tenga
más dificultades en ocupar áreas reforestadas", sostuvo Galatti.
Como la cobertura vegetal no fue completamente
reconstruida, las capas superficiales del suelo no presentan cantidad
suficiente de materia orgánica, como hojas y ramas, de abrigo para los
animales, dificulta la colonización de algunas especies de sapos y
lagartijas.
Los investigadores aún esperan que la diversidad de
especies en las áreas reforestadas se asemeje a la encontrada en las áreas
de vegetación nativa para determinar la eficacia de algunas técnicas de
reforestación usadas.
Una de tales técnicas, aplicada desde 1985, es
la devolución a las áreas degradadas de las capas superficiales de suelo
que fueron retiradas para la apertura de las minas y que fueron
debidamente almacenadas durante el periodo de explotación de la bauxita.