SANTIAGO, 15 jun (Xinhua) -- Investigadores del
Instituto Milenio de Dinámica Celular y Biotecnología de Chile elaboran un
tratamiento genético que reduce la dependencia y el consumo de
alcohol.
Jedi Israel, doctor en Bioquímica e investigador del
Instituto Milenio de Dinámica Celular y Biotecnología, dijo en entrevista
con Radio Universidad de Chile que ante el consumo desenfrenado de
bebidas alcohólicas en el país, un grupo de investigadores están
desarrollando una terapia única en el mundo, que permite rechazar el
alcohol y evitar el exceso.
Afirmó que el tratamiento ya fue probado con éxito,
pero solamente en ratas, por lo que aún queda mucho camino por recorrer
para que se convierta en una realidad.
El objetivo de la terapia no es provocar
abstinencia, sino una disminución en el consumo de alcohol, con el fin de
evitar complicaciones a la salud y al entorno de las personas.
Explicó que en el alcoholismo hay una gran
incidencia del factor hereditario. "No quiere decir que es un gen, sino
varios los que hacen propenso a alguien a ser alcohólico".
Agregó que el medio ambiente también modula la
propensión de los genes, al igual que factores como el precio o la
disponibilidad del alcohol o la religión de la persona.
"Los factores y su incidencia en los genes es lo que
hace propensa a una persona de caer en el alcoholismo. El beber tiene
muchos genes, el no beber tiene uno o dos", afirmó.
Según una reciente encuesta, el 8 por ciento de la
población en Chile es alcohólica, y más del 25 por ciento de las muertes
en el país son directa o indirectamente causadas por el uso y abuso del
alcohol.
Hace algunas semanas, otro estudio reveló que Chile
es el país que más dinero gasta anualmente en alcohol en toda Sudamérica:
233 dólares por habitante. El consumo excesivo de alcohol es la causa de
que cada fin de semana se produzcan muchos accidentes de tránsito,
siendo los protagonistas, en su mayoría, jóvenes.
Israel aseguró que los experimentos en ratas ha
tenido resultados efectivos.
Explicó que se toman dos cepas o razas de ratas: una
que es genéticamente bebedora y otra que es genéticamente abstemia.
"Se les ofrece agua y alcohol en la misma cantidad
durante unos dos meses (...) Cuando se les quita el alcohol por unos
cuatro o cinco días aparece el síndrome de privación y están locas por
beber. Cuando se les ofrece nuevamente beben 10 veces lo que bebe un
animal que nunca fue expuesto", agregó.
De esa manera, las ratas "se convierten en
dependientes, se intoxican, caminan raro y se caen", dijo el especialista.
El Instituto se centra en investigar sus genes y
establecer las diferencias existentes entre las abstemias y las bebedoras.
El científico señaló que "al beber alcohol, el
hígado lo convierte en un compuesto llamado ACH, y después lo destruye de
manera muy rápida. El ACH es el compuesto que produce náuseas y
enrojecimiento facial".
"Lo que podemos hacer es producir ACH más rápido o
prevenir que se rompa y el alcohol se acumule en la sangre. Hemos hecho
ambas cosas, y en animales el resultado es que dejan de beber en un 50 por
ciento, al menos", manifestó.
El doctor Israel estimó que de aquí a cinco años se
podrá probar en seres humanos, pero primero debe pasarse por una serie de
fases.
"Se necesita, en vez de un animal de 30 gramos, uno
de 70 kilos, que asemeje el peso de un humano, y de esa forma ir adaptando
las dosis que se necesitan para elaborar una droga para las personas",
indicó.
Sin embargo, "esto tiene que pasar por una serie de
fases muy complicadas: la primera es determinar, en estudios muy
avanzados, que (el tratamiento) no sea tóxico y que sea activo. Después se
puede aprobar y luego llevar a médicos a usarlo", aseguró.
Además, dijo, se necesitará mucho dinero
para producir cualquier medicamento.