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Un campesino y su ideal por la cooperativa  agrícola moderna en China
  15.06.2009 Actualizado a las 19:28:40
 

     CHENGDU, 15 jun (Xinhua) -- El agricultor chino Xu Wenke  trabaja con orgullo entre los cientos de naranjos plantados en su  aldea natal, Xindian, del distrito Renshou de la provincia de  Sichuan, en el sudoeste de China, y que son el fruto de uno de sus varios proyectos al frente de la Cooperativa Frutera Kiyomi (CFK). 

     Xu, de 45 años de edad, estableció la cooperativa hace tres  años junto con otras 10 familias rurales de la localidad, y desde  entonces se han dedicado al cultivo de la especie híbrida de  naranja "kiyomi", una variedad que tiene su origen en Japón. 

     Esta pequeña cooperativa atrajo la atención de Gung Ho-ICCIC  (Comité Internacional para la Promoción de Cooperativas  Industriales Chinas, siglas en inglés), una ONG con sede en  Beijing, que incluyó a la CFK en el "Proyecto de Reducción de la  Pobreza por Cooperativas en las zonas rurales de China". 

     Bajo el auspicio de la ICCIC y la CCA (Asociación de  Cooperativas Canadienses), se han elegido tres cooperativas  rurales en China para poner en marcha el proyecto piloto, que  intenta desarrollar un modelo de cooperativas rurales autónomas  para los casi 900 millones de residentes rurales chinos. 

     La iniciativa ha permitido a Xu viajar regularmente a Beijing  para asistir a cursos organizados por la ICCIC sobre la  administración de cooperativas rurales y comercialización de  productos agrícolas. Esta formación le ha ido facilitando el  camino para llegar a vender las naranjas "kiyomi" de su  cooperativa a países y regiones como Singapur, Tailandia, Vietnam  y Hong Kong. 

     Xu atribuyó los éxitos de la CFK a la cooperación con la ICCIC, que cambió su mentalidad y la de sus convecinos. "En los cursos  aprendí cómo gestionar la producción y venta de productos  agrícolas en una cooperativa rural a través de las experiencias de este tipo de sociedades en Canadá, Alemania y EEUU", reconoció Xu.  

     "Esencialmente las cooperativas son empresas gestionadas por  los propios campesinos. Les orientan en la organización de la  producción agrícola y la venta de sus productos agrícolas", señaló Du Yintang, secretario general de la Gung Ho-ICCIC. 

     Este comité para la promoción de las cooperativas industriales fue establecido en Hong Kong en 1939 por el neozelandés Rewi Alley y otros extranjeros, junto con un grupo de patriotas chinos que  trataban de organizar a los desempleados y refugiados de guerra  para que trabajaran en diferentes cooperativas con el fin de  apoyar la Guerra de Resistencia contra la Invasión Japonesa. Soong Ching Ling, viuda del pionero de la revolución democrática china,  Sun Yat-sen, fue elegida presidenta honoraria de Gung Ho. 

     Setenta años después, la entidad sigue trabajando por la  promoción de las cooperativas agrícolas y artesanales en China. 

     "Tomando mi casa como centro, los habitantes locales en un  radio de cinco kilómetros siempre me han seguido en la nueva  elección de las opciones agrícolas", confesó Xu, sentado junto a  su madre, Xu Yaoqun, de 78 años de edad, que escuchaba  tranquilamente a su hijo con una mirada orgullosa.  

     Xu Wenke, considerado como ejemplo a seguir por los  agricultores de la aldea, ha liderado a sus vecinos con sus ideas  innovadoras desde 1982, cuando se graduó de la escuela secundaria  y volvió a su pueblo natal. "Crié conejos y luego pasé a cultivar  verduras y naranjas. Siempre acierto en los cambios, y consigo  aumentar mis ingresos con ello. Por eso, mis convecinos confían en mí y siguen mis consejos", explicó Xu. 

     Su vivienda, una cómoda casa de dos pisos, es una prueba de la  mejora en el nivel de vida de esta familia rural china en las  últimas décadas, que vivía en una cabaña sencilla hace 20 años y  en una casa de tejas hace apenas diez. El terremoto del 12 de mayo de 2008, cuyo epicentro se localizó en Wenchuan, distrito de la  misma provincia ubicado a 200 kilómetros de Xindian, no afectó a  las viviendas de Xu ni de sus vecinos. 

     En 1995, Xu supo por casualidad de la existencia de la especie  híbrida de naranja "kiyomi" a través de un ingeniero agrícola. La  decisión de iniciar este tipo de cultivo cambió tanto su vida como la del resto de habitantes del pueblo, y en sólo cinco años la  pequeña localidad quedó cubierta de naranjos. 

     "Fue entonces, en 2006, cuando pensé que debíamos unirnos todos los agricultores que nos dedicábamos al cultivo de naranjos en mi  aldea para estandarizar nuestros métodos de cultivo y de  comercialización de las frutas", recordó Xu. 

     China emitió la Ley sobre Cooperativas Profesionales Agrícolas  en julio de 2007, que concedía personalidad jurídica a las 150.000 cooperativas agrícolas en todo el país. Como la CFK, miles de  cooperativas agrícolas chinas se vieron beneficiadas por esta  nueva situación legal. 

     "En el mercado, las empresas son prepotentes ante los  campesinos individuales. Las cooperativas pueden organizar a los  agricultores en el cultivo y el marketing, lo que neutraliza el  monopolio de las empresas en el mercado, lo cual es una práctica  común entre los agricultores de Europa y América del Norte",  explicó Du, quien trabajó como experto en cooperativas agrícolas  para la Academia de Ciencias Sociales de China antes de liderar  Gung Ho-ICCIC el año pasado.  

     En diversas ocasiones, Xu comenta que ha pensado en abandonar  la cooperativa y establecer su propia empresa. "Muchos de los  miembros de la CFK no entienden los conceptos de una cooperativa  moderna, por lo que se han generado muchos problemas internos",  reconoció el agricultor.  

     No obstante, dedidió quedarse en la CFK y dedicar todos sus  esfuerzos a la mejora de la cooperativa. "Los campesinos son  débiles si actúan en solitario en el mercado. La mejor salida para los agricultores chinos hoy es participar en las cooperativas",  subrayó. 

     Ahora, su nuevo plan es construir un huerto de naranjos donde todos los miembros de la cooperativa serán responsables del  cultivo de pequeñas parcelas y podrán observar día a día lo que Xu ha aprendido en los cursos de formación durante estos años. Para  hacer realidad este nuevo proyecto, Xu ha logrado obtener un  préstamo de 200.000 yuanes (29.244 dólares) concedido por el  Ministerio de Agricultura chino. 

     "Quiero convertir el huerto en un ejemplo de cultivo  estandarizado de naranjas y un lugar turístico y de ocio para los  residentes urbanos", manifestó este campesino con una sed  ilimitada por conocer y seguir mejorando sus condiciones de vida y las de sus vecinos.  

      

     (Nota del editor: Este reportaje es ofrecido por China  Features, dedicada a suministrar reportajes a fondo, análisis de  eventos, y opiniones firmadas, junto con fotos sobre los  acontecimientos más recientes y actuales de China.  

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