YEKATERINBURGO, Rusia, 15 jun (Xinhua) -- Las
cambiantes condiciones políticas y económicas internacionales requieren
que se refuerze el llamado "espíritu de Shanghai", que aboga por la
confianza mutua, el mutuo beneficio, la igualdad y la
coordinación, el respeto a la diversidad cultural, y busca además el común
desarrollo.
En la Cumbre de la Organización para la Cooperación
de Shanghai (SCO, siglas en inglés), que se inaugura aquí el lunes, los
líderes de los países miembro buscarán nuevas formas de ampliar los
intereses comunes y acelerar las medidas para promover la cooperación
estratégica y la confianza mutua, reforzar la cooperación en los terrenos
de la política, la seguridad, la economía y la cultura, y coordinar sus
esfuerzos para hacer frente a la crisis financiera mundial.
Las pasadas experiencias han demostrado que el
"espíritu de Shanghai" se puede convertir en una gran ventaja para la
cooperación, y puede además imprimir un buen ritmo al desarrollo de
la organización, que se ha convertido ya en una importante potencia
regional con una sólida base legal, un mecanismo de cooperación estable y
un efectivo marco institucional.
La SCO, una organización regional fundada en el año
2001, integra a China, Rusia y a los países del centro de Asia
Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán.
Como una organización nueva que está comprometida a
promover la paz, la cooperación, la apertura y la armonía, la SCO ha
ofrecido una valiosa experiencia para que la comunidad internacional pueda
formular un nuevo concepto de la seguridad, así como nuevos modelos
de cooperación regional y nuevas relaciones internacionales. También ha
ofrecido una perspectiva constructiva sobre cómo construir un mundo
armonioso que se caracterice por la paz duradera y la prosperidad
común.
China, un miembro fundador de la SCO, ha contribuido
constantemente al crecimiento de la organización. En la cumbre de la
SCI celebrada en Shanghai en 2006, China presentó el concepto de la
construcción de "una región armoniosa que disfrute de una paz duradera y
una prosperidad común."
Esta vez, la complicada situación política y
económica internacional ha dado a la cumbre de Yekaterinburgo una
importancia especial, ya que las nuevas condiciones exigen una nueva
forma de entender las cosas, y los nuevos problemas conllevan nuevas
soluciones.
La actual crisis financiera puede crear unas
condiciones que podrían promover nuevas áreas de cooperación económica,
mientras que el cambiante panorama de la seguridad requiere que se
refuercen los mecanismos de cooperación conjunta.
Sobre todo, estas medidas y la cooperación
ayudarán a profundizar la confianza política y económica entre los
países miembro, un resultado que encarna el "espíritu de Shanghai."