MEXICO, 13 jun (Xinhua) -- La diputada mexicana
Holly Matus Toledo propuso hoy reformar la Ley General de Salud para
regular el uso de grasas trans en alimentos industrializados, debido a los
altos índices de obesidad y afecciones cardiovasculares que se
registran en el país.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud
Pública, en actualidad existen más de 70 millones de mexicanos con
sobrepeso u obesidad, destacó la legisladora del opositor Partido de la
Revolución Democrática (PRD).
Las tasas de mortalidad por infarto al miocardio,
hipertensión y diabetes aumentaron 160 por ciento en los últimos 18 años,
mientras que la prevalencia de obesidad en adultos creció cerca de 165 por
ciento en los últimos 11 años y llega a ser mayor a 40 por ciento en
las personas con más de 40 años de edad.
Los especialistas, con base en los análisis a los
hábitos alimenticios de la población, señalan que en 2030 existirán tanto
jóvenes como adultos mayores con las mismas problemáticas de salud.
Expertos del Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS) consideraron alarmante esta situación, debido a la deficiencia en
la nutrición y a la falta de actividad física entre la población,
agregó la diputada.
La iniciativa presentada por Matus Toledo propone
que en las etiquetas para alimentos y bebidas no alcohólicas se incluya,
de manera obligatoria, el contenido de grasas insaturadas y denominadas
ácidos grasos trans, manipuladas para la elaboración de alimentos
industriales con un impacto negativo sobre la salud.
La grasa trans se obtiene a partir de la
hidrogenación de aceites vegetales, con lo cual las grasas insaturadas se
convierten en ácidos grasos trans, que son incluso más perjudiciales para
la salud que las grasas saturadas de alimentos como el tocino.
Entre los alimentos que contienen las grasas trans
están algunas margarinas, galletas saladas, dulces, caramelos, frituras,
palomitas de microhondas, pasteles, aderezos para ensaladas y
botanas.
El consumo de este tipo de grasas hidrogenadas
aumenta el riesgo de infarto al miocardio más que cualquier otro
macronutriente.
El consumo de 5 a 8 gramos diarios aumenta de 23 a
30 por ciento el riesgo de sufrir un infarto.
Para evitar los peligros sobre la salud no debe
consumirse más de un gramo diario.
La legisladora subrayó que el consumo de
grasas trans puede ser más alto dentro de los países en vías de
desarrollo, debido a que representan la opción más barata de grasa para
cocinar.