KIEV, 6 jun (Xinhua) -- Ucrania pagó el viernes por
completo a Rusia su factura por el suministro de gas del mes de mayo
después de que Moscú advirtiera de que un incumplimiento del plazo límite
podría provocar una repetición de la crisis del gas como la ocurrida
en enero, que dejó a millones de europeos sin calefacción.
Ucrania evitó así un nuevo conflicto con su vecino
ex soviético.
Pero los analistas advierten que la disputa por el
gas entre Rusia y Ucrania está lejos de terminar, afirmando que la
resentida economía y la inestabilidad política en Ucrania indican que no
habrá una rápida o fácil solución a esta disputa.
Ucrania, uno de los países de Europa oriental que se
ha visto más afectado por la crisis económica global, registró una caída
de la producción industrial del 30 por ciento en el primer trimestre
debido a la caída de la demanda de aceros y productos químicos, los
sectores líderes de las exportaciones del país. Por su parte, el comercio
ucraniano cayó más del 40 por ciento.
El Fondo Monetario Internacional anunció que
otorgaría un préstamo de 16.500 millones de dólares a ese país a finales
de 2008, pero los analistas indican que Ucrania todavía tiene que
hacer frente a una economía muy débil.
Además, la capacidad de Naftogaz, la compañía
energética estatal, de hacer frente al pago del gas importado de Rusia se
ha visto reducida por la crisis económica global que sigue cebándose
con Ucrania.
Eso explica el por qué muchos residentes y
empresarios ucranianos no han pagado a sus proveedores de gas municipales,
quienes por ello no pudieron pagar a Naftogaz.
Ucrania logró amortiguar la presión del pago en el
primer trimestre del año gracias a su propio suministro de gas y sin
tener que comprar grandes cantidades al gigante energético ruso
Gazprom.
Pero desde abril, Ucrania ha tenido que aumentar sus
importaciones desde Rusia porque necesita almacenar más de 30.000
millones de metros cúbicos de gas antes del próximo invierno para
cubrir la demanda local y asegurar el transporte del gas ruso a
Europa.
Alrededor de un 80 por ciento del suministro de gas
ruso a la Unión Europea pasa por Ucrania, un hecho que ha obligado a la UE
a prestar mucha atención a la perenne disputa entre los dos vecinos.
Naftogaz pudo pagar la factura de abril usando los
pagos adelantados de Gazprom por el uso de gasoductos ucranios para
transportar gas a Europa.
Rusia comenzó a dudar de la capacidad de Ucrania de
cumplir con sus obligaciones financieras en mayo, y pidió por ello a la UE
que prestase suficiente dinero al país para que pudiera pagar sus
pedidos de gas y evitase así posibles cortes del suministro.
Eso se produjo después de que el presidente
ucraniano Viktor Yushchenko afirmara que se oponía "a cualquier idea
relacionada con usar los pagos por transporte de Rusia para comprar
gas".
Naftogaz dijo el viernes que la factura total
ucraniana de gas del mes de mayo ascendía a 647 millones de dólares.
Para ayudar a Naftogaz pagar a tiempo, el Consejo de
Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania se reunió el viernes y decidió que
el banco central de Ucrania otorgase un préstamo a una entidad
financiera nacional, la cual financiaría con este crédito las
compras de Naftogaz.
Los analistas indican, sin embargo, que la
transacción con Rusia en mayo es simplemente un arreglo improvisado que
podría hacer crecer la inflación.
Si la UE no presta dinero a Ucrania para pagar el
gas, y Rusia y Ucrania no encuentran una solución aceptable a su problema,
se dará posiblemente una crisis del gas cada mes hasta que el asunto
se solucione, opinan los analistas.
Además, el problema se ha visto exacerbado por una
lucha de poder entre la primera ministra Yulia Tymoshenko y
Yushchenko.
Los observadores opinan que el conflicto ya ha
paralizado la toma de decisiones en el terreno político, y que Rusia
difícilmente podrá sugerir soluciones para la disputa del gas
mientras Tymoshenko y Yushchenko sigan sin ponerse de acuerdo sobre
los términos de los acuerdos sobre el gas de Rusia.
Los políticos ucranianos se están preparando
además para unas elecciones a la presidencia, y la pelea entre el presidente,
la primera ministra y el parlamento podrían afectar aún más a
la economía del país, aseguran los analistas.