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Enfoque de China: "Fuga de cerebros" y brecha social ponen a  prueba examen acceso universidad
  04.06.2009 Actualizado a las 20:29:12
 

       CHONGQING, 4 jun (Xinhua) -- Vestida con clase y con el pelo  planchado, Luo Yang parece lo suficientemente sofisticada como  para trabajar como azafata de hotel o como dependienta en la  municipalidad suroccidental china de Chongqing. 

     Su voz se apaga y sus ojos se empañan al oír hablar del examen  nacional de acceso a la universidad que empezará el próximo  domingo. 

     "No soy estúpida. Nunca había suspendido un examen". Su  confianza quedó hecha pedazos hace dos meses, cuando se presentó a una prueba de admisión en una escuela profesional local. 

     El examen estaba lleno de preguntas "extrañas", como la que  pedía al candidato que explicara cómo determinar cuál es la  relación entre dos personas a partir de la distancia física que  mantienen durante la conversación o el significado de todos los  símbolos en los emboltorios de los tentempiés. 

     Luo, hija de una familia de campesinos que vive en las afueras  de Chongqing, nunca había visto un emboltorio como esos y los  maestros de su escuela nunca le enseñaron habilidades de  comunicación.  

     La joven tenía poco acceso a todo aquello que estuviera fuera  de su pueblo y lo único que sabía que iba a aparecer en los  exámenes eran los conocimientos incluidos en sus libros de texto.  

     Frustrada por su fracaso, Luo sopesó las ventajas e  inconvenientes de la educación universitaria y decidió no volver a intentarlo. 

     "Aunque me presente al examen nacional y entre en la  universidad, las altas tasas de matrícula serían un peso demasiado grande para mi familia. Quizá ni siquiera encuentre trabajo  después de cuatro años", razona. 

     La matrícula en una universidad china cuesta como mínimo 5.000  yuanes (715 dólares) al año, una cifra más elevada que los 4.861  yuanes netos por capita que percibía la población rural del país  en 2008. 

     Luo decidió que lo mejor era encontrar un trabajo y ayudar a  sus padres a pagarle la universidad a su hermano menor. 

     La pobreza y la exclusión han hecho que al menos 10.000  estudiantes de Chongqing decidan no matricularse en el último  momento. Mientras tanto, algunos de sus vecinos esperan poder  entrar en las mejores universidades de los Estados Unidos. 

     A dos horas en autobús desde el pueblo de Luo, las clases medio vacías del mejor instituto de la ciudad, la Escuela Secundaria  Bashu, parecen cuestionar la autoridad del examen nacional más  importante, que para muchos es el examen de sus vidas.  

     "Un total de 29 estudiantes de mi clase han sido admitidos en  escuelas americanas", explica la profesora de inglés Yu Ying. "Han dejado la escuela y están solicitando visados". 

     Según el departamento municipal de educación, al menos 300  graduados de las escuelas públicas de Chongqing han dejado de  presentarse al examen de acceso a la universidad y han decidido  estudiar en el extranjero. 

     La misma "fuga de cerebros" se está dando en algunas escuelas  de Beijing. Al menos 30 estudiantes de los mejores institutos de  la capital china acuden a la academia de inglés privada New  Channel para preparar el Examen de Evaluación Académica (SAT,  siglas en inglés), que les permitirá entrar en una universidad  americana.  

     La mayoría de estos jóvenes tiene el apoyo financiero y moral  de sus padres, en muchos casos funcionarios, profesores o  ejecutivos que incluso llegaron a estudiar en el extranjero. 

     Las estadísticas incompletas de las autoridades educativas de  Beijing indican que al menos 3.000 estudiantes chinos fueron  admitidos en universidades americanas el año pasado. 

     El Ministerio de Educación confirmó el pasado martes que el  número de candidatos que se presentarán este año al examen de  aceso a la unviersidad ha caído un 3,8 por ciento, lo que supone  la primera reducción de los últimos siete años. 

     La cartera interpreta esta caída como un cambio positivo para  los 10,2 millones de candidatos, que competirán por 6,29 millones  de plazas, un 4 por ciento más que el año pasado. 

     El ministerio insiste en que la disminución del número de  candidatos se debe al hecho de que "hay menos gente en este grupo  de edad" y no a la situación del mercado de trabajo. Sin embargo,  los graduados universitarios están teniendo muchas dificultades  para encontrar trabajo. ´ 

     Este año se graduan un total de 6,11 millones de estudiantes, y un millón de los que terminaron el año pasado todavía sigue en el  paro, según el Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social. 

     El Ministerio de Educación ha informado de que 7,5 millones de  los alumnos que terminen sus años de instituto se presentarán a la convocatoria de este año, pero no ha dado ninguna explicación  acerca de la situación de los otros 840.000 graduados. 

     Los estudiantes y sus padres tienen claro que la "fuga de  cerebros" y la cada vez mayor brecha social están detrás de la  disminución en el número de candidatos y siguen pidiendo reformas. 

     A pesar de que todavía hay muchos que creen que el examen de  acceso a la universidad es el único examen chino en el que no hay  ningún tipo de fraude ni abuso de poder, una serie de escándalos  relacionados con trampas, filtración de exámenes y sobornos han  puesto en jaque la credibilidad de este sistema.  

     Recientemente se descubrió que un agente de policía de la  provincia central de Hunan había robado los resultados de una  joven y los había hecho pasar por los de su hija cinco años atrás  para garantizarle una plaza en la universidad. 

     Además, una lista de honor de candidatos que ganarán 20 puntos  por participar en competiciones locales de aeromodelismo y  comunicación radiofónica en la provincia oriental de Zhejiang ha  provocado fuertes protestas, porque los 13 estudiantes incluidos  en esta lista proceden de familias ricas y poderosas. 

     El examen nacional de acceso a la universidad ("gao kao"),  reestablecido en 1977 tras la década de la Revolución Cultural, ha sido siempre escenario de una competición encarnizada, ya que las  plazas disponibles son muy limitadas en comparación con la enorme  población del país. En 1977, un total de 5,7 millones de  candidatos compitieron por 270.000 plazas. 

     Aunque en la actualidad los candidatos tienen más posibilidades, la competición sigue siendo dura, porque la mayoría de ellos  tienen mayores expectativas: acceder a la mejor universidad y  estudiar una licenciatura que les garantice un buen trabajo en el  futuro. 

     Los casos de estudiantes que abandonan un examen a causa del  estrés o se suicidan siguen apareciendo en los periódicos chinos.   

     Por esta razón, los padres de los candidatos les preparan los  mejores platos e intentan no decir nada que pueda alterarles. 

     Durante los días del examen, toda la sociedad parece  movilizarse para que todos los estudiantes tengan una oportunidad. En algunas ocasiones, cuando un candidato se deja su carnet de  identidad en casa, agentes de policía le acompañan para que lo  pueda recuperar a tiempo. 

     Además, las ambulancias suelen patrullar alrededor de los  centros en los que se celebra el examen para atender a los  estudiantes que se desmayan por la presión o el calor, aunque este año también se esforzarán para evitar cualquier contagio del virus de la gripe A (H1N1). 

     Con el objetivo de que los estudiantes puedan descansar y  presentarse a los exámenes en condiciones, los empleados de la  construcción no pueden trabajar entre las 10 de la noche y las 6  de la mañana, y los conductores que hagan sonar sus claxon cerca  de los centros se enfrentan a multas. 

     La mayoría de los niños chinos tiene que trabajar duro durante  muchos años para poder acceder a la educación superior. La  competición empieza en la escuela primaria o incluso en la  guardería en forma de olimpiadas matemáticas o exámenes de inglés  de Cambridge. 

     En el sistema actual, estas pruebas se traducen en puntos extra que permitirán a los estudiantes entrar en mejores institutos y en última instancia, en las mejores universidades. 

     Aunque se siguen oyendo protestas y se siguen pidiendo reformas, es difícil encontrar un sistema que garantice la igualdad y que al mismo tiempo reduzca el nivel de estrés de los candidatos.  

     "Una alternativa ideal sería que los candidatos pudieran  presentarse a diversas pruebas de evaluación durante su último año en el instituto y que se quedaran con el mejor resultado", dijo el experto en educación Xiong Bingqi. "Las universidades deberían  aceptar a los estudiantes teniendo en cuenta tanto este resultado  como una evaluación global de su rendimiento". 

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   NOTA: Los corresponsales de Xinhua Mao Chen (Chongqing), Feng Guo  (Xi'an), Ai Fumei (Ningxia), Li Jiangtao (Beijing) y Xiao Chunfei  (Shanghai) contribuyeron a la elaboración de este reportaje.