RIO DE JANEIRO, 2 jun (Xinhua) -- La Unión Europea
(UE) se asoció al gobierno brasileño en un proyecto para financiar
investigaciones sobre biocombustibles de segunda generación en Brasil,
informaron hoy fuentes oficiales.
Las investigaciones beneficiadas por el proyecto
serán escogidas hasta el 30 de octubre y comenzarán a recibir recursos en
marzo del próximo año, según la respectiva licitación lanzada hoy por el
Consejo Nacional de Apoyo a la Pesquisa (CNPq), organismo vinculado
al Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil.
Los interesados tendrán plazo hasta el 12 de julio
para presentar sus propuestas.
Podrán ser beneficiados investigadores o centros de
investigación brasileños que, en asociación con investigadores europeos,
trabajen en el desarrollo de combustibles de segunda generación, como los
elaborados a partir de la biomasa, que ha demostrado ser una fuente
de energía de bajo costo y gran disponibilidad en la naturaleza.
Las propuesta deben tener por objetivo, entre otros,
promover mejorías y avances tecnológicos para las materias primas oriundas
de la biomasa y las técnicas de transformación de la misma en
combustible.
El llamado Programa de Cooperación Brasil-Unión
Europea en el Area de Biocombustibles de Segunda Generación es una
iniciativa que será financiada por el gobierno brasileño, la Unión
Europea y ocho fundaciones regionales de apoyo a la investigación en
Brasil.
Tan solo el Ministerio de Ciencia y Tecnología
aportará 11,6 millones de reales (unos 5,8 millones de dólares).
Las investigaciones beneficiadas serán escogidas por
un comitéasesor bilateral, compuesto por especialistas brasileños y
europeos y que podrá recomendar la asociación de proyectos que sean
considerados complementarios.
Brasil, el mayor productor y exportador mundial de
etanol de caña de azúcar, ya produce experimentalmente el biocombustible a
partir del bagazo de la caña de azúcar, es decir de biomasa.
La asociación científica estatal Red Bioetanol
desarrolló incluso una tecnología que, aprovechando la biomasa que queda
como residuo tras la producción de etanol de caña de azúcar, consigue
aumentar en un 37 por ciento la producción de combustibles a partir de la
planta.
La técnica permite que las fábricas extraigan el
combustible tanto de la caña de azúcar como del bagazo de la caña de
azúcar, es decir de la biomasa que queda del producto y que actualmente es
desechada.
Hasta ahora ningún país produce
comercialmente etanol a partir de biomasa pese a que hay proyectos experimentales
en diferentes naciones.