RIO DE JANEIRO, 31 may (Xinhua) -- Una decisión
judicial en los estados brasileños de Río de Janeiro y Espírito Santo
adoptada esta semana cuestiona la validez de las cuotas raciales, sistema
que permite un ingreso proporcional de la población negra e indígena a
las universidades estatales.
La sentencia provisoria del Tribunal de Justicia de
Río de Janeiro estableció, por 13 votos contra siete, la
inconstitucionalidad de la ley provincial de 2003 que reserva 45 por
ciento de las vacantes universitarias a negros, mestizos y otras
categorías.
Resultan así afectados los candidatos a ingresar a
la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ), al Centro Universitario
Estatal de la Zona Oeste (UEZO) y a la Universidad Estatal del Norte
Fluminense (UENF).
Casi al mismo tiempo, el Tribunal Federal Regional
de Espírito Santo concedió a 15 estudiantes el derecho a ingresar a la
Universidad Federal de Espírito Santo (UFES), en contra de otros
aspirantes beneficiados por el sistema de cuotas.
Los estudiantes obtuvieron en el examen de ingreso
notas superiores a otros candidatos, pero fueron postergados en favor de
estudiantes con menos puntaje, que se acogieron al sistema de cuotas
raciales.
Las dos sentencias son preliminares y están
pendientes de aprobación definitiva por el plenario de los respectivos
tribunales.
En el caso de Río de Janeiro, la acción de
inconstitucionalidad fue propuesta por el diputado provincial Flavio
Bolsonaro, quien sostuvo que la ley vigente es "demagógica,
discriminatoria y no alcanza sus objetivos", que es la democratización de
la enseñanza superior.
El gobernador de Río, Sergio Cabral, sostuvo que el
sistema de cuotas valoriza la escuela pública y ejerce una reparación,
desde el punto de vista racial.
"El programa no es racista, ya que Brasil tiene un
deber para con los negros, de reparación histórica", indicó.
El diputado Bolsonaro, a su vez, planteó como
solución al problema una reforma del sistema educativo que permita a
negros, mestizos y otros pobres competir en igualdad de condiciones con
los estudiantes de clase media.
"Es mucho más fácil invertir en cuotas que en la
reforma de la educación, ya que los resultados de la transformación del
sistema educativo básico sólo aparecerán a mediano plazo, en el mandato de
otros políticos", señaló.
Las decisiones judiciales pusieron nuevamente en
discusión la cuestión de la deuda histórica que el país tiene con su
población más pobre y de origen esclavo, de hecho permanantemente
discriminada por un sistema público de educación que no capacita realmente
a sus alumnos.
Para la antropóloga Yvonne Maggie, de la Universidad
Federal de Río de Janeiro, la Constitución vigente prohibe crear
distinciones entre los brasileños que no se originen en el mérito.
"El concepto de raza fue una invención de los
racistas para dominar mejor. Y los brasileños construimos una cultura que
se avergüenza del racismo", sostuvo la especialista, contraria al
sistema de cuotas raciales.
Según Maggie, una cosa es constatar que Brasil tiene
una sociedad profundamente desigual, con diferencias enormes entre ricos y
pobres, y otra cosa es atribuir esa situación a la raza.
La antropóloga acusó al gobierno brasileño, aunque
el embrión del sistema de cuotas fue establecido en el gobierno
socialdemócrata anterior, de crear el sistema de cuotas para no tener que
invertir más en educación y en desarrollo de las áreas periféricas.
"El país, que nunca se había pensado (como) dividido
racialmente, está siendo dividido ahora", añadió Maggie.
La aversión al sistema de cuotas también tiene apoyo
entre algunos movimientos negros, que perciben su contenido
discriminatorio.
Una encuesta reciente del Centro Brasileño de
Información y Documentación del Artista Negro mostró que 63 por ciento de
los brasileños es contrario al sistema de cuotas raciales.
El monje franciscano Fray David, de la organización
Educafro, que prepara a jóvenes negros y pobres para el examen de ingreso
a la universidad, muestra que los resultados hablan a favor de las
cuotas.
"En todas las universidades que han hecho
evaluaciones del sistema, los 'cuotistas' (beneficiarios de las cuotas)
han obtenido mejores resultados académicos que los no cuotistas", destacó
el religioso.
En el caso de la Universidad Estatal de Rio de
Janeiro, primera institución de enseñanza superior que implantó el sistema
de cuotas en el país, el promedio de rendimiento medio de los "cuotistas"
fue de 6,41 puntos, contra 6,37 puntos de los restantes.
La decisión definitiva sobre el problema
corresponderá al Supremo Tribunal Federal, que mantiene pendiente desde
hace cinco años una decisión sobre la constitucionalidad o no del sistema
de cuotas raciales.
Mientras tanto, los tribunales locales y
regionales establecen una jurisprudencia que puede abrir brechas en dicho
sistema.