BEIJING, 30 may (Xinhua) -- Dambo Saka y su esposa
han hecho lo que pensaron que no harían en toda su vida: empezar a vivir
en una vivienda completamente nueva.
"Cuando éramos nómadas, nunca nos quedábamos mucho
tiempo en un mismo lugar porque teníamos que encontrar pastos para nuestro
ganado", dijo Dambo al periódico China Daily, que publica su
historia en la edición de hoy.
"Ahora podemos disfrutar de la comodidad de nuestro
nuevo hogar", aseguró este hombre de 63 años y padre de seis hijos.
La casa en la que vive ahora esta pareja de nómadas
mongoles forma parte de un programa piloto que incluye la construcción de
80 nuevas viviendas en el distrito autónomo montañoso mongol
Hoboksar, en la región autónoma uygur de Xinjiang (noroeste de
China).
Las autoridades han invertido ocho millones de
yuanes (120.000 dólares) en este proyecto cuyo objetivo principal es
proporcionar alojamiento a la población nómada de la zona, generalmente
con pocos recursos económicos.
"Las familias y su ganado todavía estarían en
peligro si hubieran continuado practicando el tradicional pastoreo durante
la época de transición del verano al invierno", afirmó Dong Mei, un
funcionario del distrito.
Según Dong, ahora los nómadas pueden establecerse
permanentemente en un lugar sin preocuparse de las molestias del
traslado y pueden disponer de agua del grifo y suministro
eléctrico.
Muchas de las nuevas casas han sido asignadas de
forma gratuita, mientras que en otros casos los nómadas han tenido que
pagar una suma acorde con la situación financiera de la familia.
"El sistema está diseñado para atender las
necesidades de las diferentes familias teniendo en cuenta sus
condiciones", reiteró Dong.
Dambo, que empezó a vivir en la nueva casa con su
mujer e hijos a finales del año pasado, pagó 20.000 yuanes, ya que su
familia no se considera "acomodada". Además, el gobierno de Hoboksar le ha
asegurado que gastará una suma equivalente en el diseño, la
construcción y la decoración de la casa.
Debido a la duración de la estación de las
heladas, las casas suelen tardar dos años en construirse. Dong añadió que
el programa de las autoridades locales se desarrolla "lentamente"
porque "deja tiempo suficiente para que las construcciones puedan resistir
un terremoto fuerte".