WASHINGTON, 28 may (Xinhua) -- El presidente de
Estados Unidos, Barack Obama, que ha prometido seguir impulsando el proceso
de paz de Oriente Medio, se reunió el jueves con el presidente de la
Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, a quien prometió ayudar
a cumplir el sueño de que "los palestinos y los israelíes vivan los unos
al lado de los otros en paz y con seguridad."
NUEVO COMIENZO
Esta es la cuarta visita que Abbas realiza a EEUU
desde que asumiera su cargo en enero de 2005. Sin embargo, ésta es su
primera reunión con Obama, y se ha considerado como una
importante oportunidad de reforzar la cooperación y el entendimiento mutuo
entre la Autoridad Nacional Palestina y la Casa Blanca.
Durante su último viaje a Washington el 24 de abril
de 2008, Abbas y el entonces presidente George W. Bush debatieron un
tratado de paz completo entre los palestinos y los israelíes y
hablaron sobre la creación de un estado palestino antes de finales de
ese año.
Para hacer esto realidad, Bush se reunió de nuevo
con Abbas y con el entonces primer ministro de Israel, Ehud Olmert, el
pasado noviembre en Annapolis, Maryland, para dar un nuevo impulso a la
"solución de dos estados" intentado revivir las estancadas
negociaciones de paz entre Israel y Palestina.
A pesar de que Abbas y Olmert se han reunido en
varias ocasiones desde entonces, las negociaciones entre funcionarios
palestinos e israelíes se suspendieron el pasado diciembre cuando
estalló un conflicto armado en Gaza entre Israel y el movimiento
palestino islámico de Hamás.
REPETICION SIN GARANTIAS
Obama otorga una gran importancia a la solución del
conflicto entre Palestina e Israel. Hasta el momento, la secretaria de
Estado estadounidense, Hillary Clinton, y el enviado de EEUU para
Oriente Medio George Mitchell han realizado visitas a Jerusalén y a
Cisjordania para intentar fomentar la reanudación de las negociaciones de
paz.
La Casa Blanca invitó además al rey Abdullah II de
Jordania, al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y al presidente
de Egipto, Hosni Mubarak, a reunirse en Washington antes de la
llegada de Abbas el miércoles.
Haciendo un repaso de las conversaciones de Obama
con Netanyahu y con Abbas, es fácil ver que los resultados de sus reuniones
no han sido más que una repetición de las antiguas declaraciones y
principios, y que no se han encontrado soluciones nuevas.
Un ejemplo es que durante la reunión de Obama con
Abbas, la retórica del presidente continuó demostrando el apoyo de
Washington para el establecimiento de un estado palestino y la
exigencia a Israel para detener la expansión de sus establecimientos
judíos, sin mencionar ninguna medida concreta en caso de que Israel ignore
los pedimentos. ACCIONES MAS ALLA QUE PALABRAS
Se considera generalmente que para reaviviar las
negociaciones estancadas entre Israel y los palestinos es necesario
resolver dos problemas principales. El primero es que el gobierno israelí,
dirigido por Netanyahu, debe aceptar la "solución de los dos
estados".
Clinton dijo alguna vez que Estados Unidos está
"comprometido a la solución de dos estados (...) nada debe ser hecho para
socavar el potencial de la resolución de un esfuerzo de paz que pueda
prevenir que la solución de los dos estados tenga lugar".
El segundo es que mientras que la administración de
Obama insta a Israel al reconocimiento de "la solución de los dos estados",
de igual manera está evitando criticar la dura postura de Netanyahu
sobre el estatus de Jerusalén, uno de los asuntos esenciales del
conflicto israelí-palestino.
La anexión de Israel del este de Jerusalén en 1967
nunca ha sido reconocida internacionalmente. Los palestinos han buscado
hacer el este de Jerusalén la capital del futuro estado palestino.
Obama tiene programada una visita a Araba Saudita
y Egipto para la próxima semana, en la cual trata de dar al mundo
la impresión de que está comprometiéndose a sí mismo en el proceso de paz
de Medio Oriente. Sin embargo, los analistas opinan que
cualquier avance en los procesos de paz no será posible a menos de que
la administración de Obama realmente haga un balance en
sus políticas hacia los israelíes y palestinos.