SANTIAGO, 12 may (Xinhua) -- El Consejo de Derechos
Humanos de las Naciones Unidas recomendó este martes a Chile reformar el
sistema electoral, que tiene un carácter binominal y favorece sólo a
las dos mayores coaliciones políticas del país.
La recomendación de ese órgano de la ONU con sede en
Ginebra, Suiza, se produjo tras el Examen Periódico Universal del país
sudamericano, una evaluación sobre derechos humanos a la que deben
someterse todos los Estados miembros.
A Chile se le hicieron otros señalamientos, como la
necesidad de avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres; defender el
derecho reproductivo de las mujeres, que no pueden abortar bajo ninguna
circunstancia, incluidos la violación y el incesto; evitar que los
indígenas sean víctimas inocentes de la aplicación de la ley
antiterrorista.
También le indicaron reforzar la institucionalidad
del sistema judicial para que garantice plenamente los derechos humanos;
eliminar la jurisdicción militar sobre civiles en casos civiles;
continuar con los juicios contra aquellos que cometieron violaciones
de los derechos humanos durante la dictadura militar (1973-1990) y
reparar a las víctimas.
Se destaca que es la primera vez que las Naciones
Unidas expresan su preocupación por el sistema electoral chileno, cuya
modificación han venido pidiendo desde hace años los sectores de izquierda
del país.
Dicho sistema electoral fue heredado de la dictadura
militar y se encuentra contenido en la Ley Orgánica Constitucional N°
18.700 sobre Votaciones Populares y Escrutinios, que consta en la
Constitución de 1980.
No sólo es criticado por su origen no democrático,
sino también en cuanto a sus consecuencias prácticas, puesto que excluye
de la competencia a sectores políticos que no representan a las dos
grandes coaliciones de partidos: la gobernante Concertación de
Partidos por la Democracia y la opositora derechista Alianza por
Chile.
En las elecciones parlamentarias, que ahora se
realizan cada cuatro años, se eligen 2 diputados por cada uno de los 60
distritos y 2 senadores por cada una de las circunscripciones. En el caso
del senado, se elige una parte.
El carácter binominal y mayoritario del sistema
estipula que se proclamará elegidos Senadores o Diputados a los candidatos
de una misma lista, cuando ésta alcanzare el mayor número de sufragios y
tuviere un total que excediere el doble de los que alcanzare la
lista o nómina que le siguiere en número de sufragios.
Si ninguna lista obtuviere los dos cargos, el
tribunal electoral elegirá un cargo para cada una de las listas o nóminas
que obtengan las dos más altas mayorías de votos totales de la lista,
debiendo proclamar elegidos Senadores o Diputados a aquellos candidatos
que, dentro de cada lista o nómina, hubieren obtenido las más altas
mayorías.
En términos prácticos, significa que el carácter
binominal y mayoritario del sistema chileno presenta claras garantías a
que exista una representación política equivalente entre la primera y la
segunda mayoría, las que corresponden a las dos grandes coaliciones
de partidos chilenos desde el retorno a la democracia en 1990.
En consecuencia, la binominalidad garantiza la
elección de un candidato de cada coalición política, ya que sólo en
situaciones excepcionales los 2 candidatos de una misma lista logran
doblar en votación a los 2 candidatos de la otra.
De esta forma, cada época de elecciones ha venido a
radicalizar las tensiones partidarias y a poner en cuestión el propio
sistema de elecciones.
Por eso, la calidad de la democracia chilena se ha
reducido al dejar fuera de la carrera política a los partidos más
pequeños, como el Comunista, Humanista, Izquierda Cristiana, los cuales
forman el pacto izquierdista Juntos Podemos, que ha obtenido de manera
sostenida el apoyo total de alrededor de un 7% del electorado.
En la normativa actual, estos partidos no tienen
ninguna posibilidad de estar representados en igual proporción en el
parlamento y genera que los partidos de derecha estén
sobrerepresentados.
Actualmente, la oficialista Concertación y Juntos
Podemos negocian un acuerdo electoral para presentar de manera conjunta
candidatos a diputados en algunos distritos donde se podría doblar
la elección, con el fin de que los partidos de izquierda puedan
integrar el parlamento y arrebatarle cupos a la derecha.
El mecanismo electoral chileno amenaza el principio
de representatividad que orienta políticamente a las sociedades
democráticas, al no dar posibilidades de que todos los sectores
políticos y partidos del país estén en el congreso, favoreciendo
sólo a las dos mayores fuerzas políticas.
La coalición oficialista ha intentado modificar
el sistema binominal, pero como para ello debe hacer una
reforma constitucional, sus votos no han sido suficientes ni en la Cámara
de Diputados ni el congreso.