RIO DE JANEIRO, 20 abr (Xinhua) -- El Instituto
Nacional de Tecnología (INT) de Brasil desarrolló una técnica que permite
producir rocas artificiales destinadas a revestimientos de paredes y
pisos a partir de residuos de lapidación en áreas minerales.
El proyecto le da un nuevo destino a residuos de la
industria mineral que eran arrojados a la naturaleza y se habían
constituido en amenazas al medio ambiente, informó hoy el Ministerio de
Ciencia y Tecnología en su página en internet.
El Instituto, vinculado al Ministerio, ya había
desarrollado una tecnología para convertir los residuos finos de las áreas
de lapidación en argamasa, pero aún no tenía un destino para los
residuos más gruesos del proceso de corte de las rocas.
La primera tecnología tuvo resultados prácticos en
julio de 2008 cuando una empresa privada, tras adquirir la patente de la
tecnología desarrollada por el INT, instaló una fábrica para
producir argamasa a partir de residuos finos de las áreas de
lapidación en el municipio de Santo Antonio de Padua, estado de Río
de Janeiro.
Los residuos menos finos hasta ahora eran utilizados
para la producción de materias primas destinadas a la fabricación de
concreto.
Sin embargo, como esa materia prima es de bajo valor
agregado, los investigadores del Instituto buscaron nuevas alternativas
para aumentar el valor de esos residuos.
"La idea fue encontrar una alternativa mediante el
uso de residuos más gruesos, para reconstituir la propia roca natural y
generar rocas artificiales con características y calidades
comparables a las originales", explicó el ingeniero José Carlos da
Rocha, investigador del Instituto.
El resultado fueron las rocas artificiales con
propiedades visuales, mecánicas y físicas similares a las naturales, y con
la ventaja de tener mayor resistencia al impacto.
"El material polímero que se utiliza en el 15 por
ciento de su composición convierte a la artificial en una roca más
resistente que la natural", aseguró Da Rocha.
Además del polímero, el 85 por ciento de las rocas
artificiales es formado por los residuos de las propias rocas, lo que le
da una apariencia semejante a las piedras naturales.
El producto resultante puede ser utilizado en el
revestimiento de paredes y pisos, en la forma de azulejos y en algunas
aplicaciones innovadoras como en la confección de muebles.
En el proyecto participaron investigadores del INT,
del Departamento de Recursos Minerales del estado de Río de Janeiro y
del Centro de Tecnología Mineral del Ministerio de Ciencia y
Tecnología.
Los estudios iniciados en 2007 mostraron un año
después la viabilidad del proyecto para producir rocas artificiales.
"El Instituto ya obtuvo los recursos financieros
necesarios para mejorar la tecnología desarrollada y para los estudios que
demuestren la viabilidad técnica y económica del proyecto para
montar una fábrica de rocas artificiales", según Da Rocha.
Como ya fue demostrado que los productos
obtenidos son de excelente calidad, la expectativa es que a finales de este año
ya pueda ser transferida la tecnología a la empresa que se interese
en el proyecto.