RIO DE JANEIRO, 16 abr (Xinhua) -- La decisión del
gobierno brasileño de flexibilizar su severa y ya antigua política de
ajuste fiscal tuvo una buena acogida en el mismo mercado que hace siete
años le exigió al ahora presidente Luiz Inácio Lula da Silva un
claro compromiso con ese ajuste.
Según economistas, el mercado considera que el
sacrificio en el ajuste fiscal que Brasil practica desde 1997 se justificó
ahora por la gravedad de la crisis global y por la necesidad de que el
gobierno pueda aumentar sus gastos y aplicar una política
anticíclica.
En 2002, cuando las encuestas daban como favorito a
Da Silva para los comicios, éste suscribió una carta comprometiéndose con
el ajuste fiscal para tranquilizar a los mercados, por la fuga de
capitales extranjeros y una subida del dólar a niveles sin
precedentes.
Esa política con la que se comprometió Da Silva
entonces tranquilizó a los mercados, pese a la llegada al poder de un ex
líder sindical, finalmente comenzó a ser flexibilizada con los
anuncios hechos por el gobierno el pasado miércoles.
En una rueda de prensa que prácticamente pasó
inadvertida en la Bolsa de Valores de Sao Paulo, el ministro brasileño de
Hacienda, Guido Mantega, anunció la reducción de la meta de superávit
fiscal que se impuso el gobierno para éste y el próximo año.
De acuerdo con Mantega, el gobierno ya no hará
enormes esfuerzos para cerrar este año con un superávit fiscal primario
equivalente al 3,8 por ciento del producto interior bruto (PIB), ya que su
nueva meta es del 2,5 por ciento del PIB.
De la misma forma, la meta para el superávit fiscal
en 2010 también dejará de ser el 3,8 por ciento del PIB y fue reducida al
3, 3 por ciento del PIB.
El superávit primario, diferencia entre los ingresos
y los gastos del Estado sin tener en cuenta lo destinado al pago de
intereses de deuda, es el ahorro que el gobierno realiza para garantizar
el cumplimiento de sus compromisos y el pago cumplido de la deuda.
El ministro atribuyó la decisión a la necesidad de
libertar más recursos para inversiones en momentos en que los ingresos del
gobierno disminuyen como consecuencia de la desaceleración económica
provocada por la crisis global.
"Estamos adaptando nuestras cuentas a una nueva
coyuntura de menor recaudación y de aumento de algunos gastos considerados
imprescindibles", explicó el ministro de Planificación, Paulo
Bernardo, en la misma rueda de prensa.
Además de la menor recaudación por la caída de la
producción industrial como consecuencia de la crisis, el gobierno ha
elevado su renuncia fiscal y sus gastos en sectores como infraestructura y
habitación para impulsar los sectores más castigados.
"En este momento necesitamos hacer una política
anticíclica para impulsar la economía (mediante el aumento de los gastos
públicos)", agregó Mantega.
Para liberar más recursos para inversiones, la meta
para el superávit fiscal del gobierno central brasileño este año ya no
será del 2,15 por ciento del PIB sino del 1,40 por ciento del PIB.
La meta de esfuerzo fiscal de los gobiernos
regionales y municipales fue reducida desde el 0,95 hasta el 0,90 por
ciento del PIB.
Por su parte, la meta de superávit para las empresas
estatales ya no será del 0,7 por ciento del PIB sino del 0,5 por ciento
del PIB.
De esta forma el gobierno excluyó a la petrolera
brasileña Petrobras, controlada por el Estado, de su obligación de ayudar
al Estado a alcanzar un superávit fiscal.
Sin las amarras, Petrobras tendrá a disposición este
año 15.000 millones de reales (6.818,2 millones de dólares) extras para
sus inversiones y una cifra un poco mayor en 2010.
De acuerdo con Mantega, como el PIB de este año
sumará cerca de 3, 092 billones de reales (unos 1,4 billones de dólares),
el Gobierno tendrá a su disposición unos 24.736 millones de reales (unos
11.243, 6 millones de dólares) para gastos extras.
Todos esos recursos, agregó, serán usados en
inversiones que pueden beneficiar diversas cadenas productivas, mejorar la
calidad de la infraestructura nacional, elevar la competitividad del país
y, enúltimas, estimular el crecimiento económico en medio de la
crisis.
Según diferentes analistas, los anuncios no
provocaron turbulencias en la bolsa de Sao Paulo debido a que el mercado
considera positivo que el gobierno practique una política fiscal
anticíclica este año y que aumente sus gastos para estimular la
economía.
Las pocas críticas escuchadas hasta ahora partieron
de quienes consideran que el gobierno ha aumentado más los gastos
corrientes del sector público, es decir los destinados a la nómina y a
sustentar el Estado, que los realmente destinados a inversiones.
Pero ese temor fue atenuado por el convencimiento de
que, como la mayoría de los recursos liberados son para inversiones de
Petrobras, los gastos serán destinados a los proyectos de la estatal para
comenzar a explotar las gigantescas reservas de hidrocarburos que
descubrió en aguas profundas en el océano Atlántico.
"El gobierno ya venía dando señales de que quería un
superávit primario menor y el anuncio se produjo en un momento dramático",
según Roberto Padovani, economista del banco WestLB de Sao Paulo.
Para el consultor fiscal Amir Khair, el gobierno
tiene espacio para realizar un sacrificio en su ajuste fiscal debido a
que, como viene reduciendo las tasas de interés, consiguió reducir tanto
el valor de su deuda como lo que paga en intereses, y ya no necesita
ahorrar tanto para cumplir esos compromisos.
"Si no hay nada que pueda provocar un deterioro en
la deuda y es posible aumentar las inversiones, entonces se trata de algo
positivo" , indicó el presidente de la Confederación Nacional de la
Industria, Armando Monteiro Neto.
"En lugar de mantener los recursos
guardados, Petrobras podrá transformarlos en inversiones productivas, lo que
generará capacidad de pago de la deuda en el futuro", dijo por su parte
el presidente de la petrolera estatal, José Sergio Gabrielli.